Imagen-relicario de San Fermín
venerado en la iglesia de San Lorenzo de Pamplona.
(Fotografía de Wikipedia: https://es.wikipedia.org/wiki/Ferm%C3%ADn_de_Amiens)
GOZOS
QUE LA CIUDAD DE PAMPLONA CANTA
EN HONOR DE SU HIJO Y PRIMER OBISPO, EL MÁRTIR
SAN FERMIN,
PATRÓN DE NAVARRA.
Pues Navarra
por su suerte
patrón te puede aclamar:
Ayúdanos a alcanzar,
Fermín, una buena muerte.
Tu
nacimiento le fue
gloria a tu patria Pamplona,
pero más en ti blasona
las primicias de tu Fe:
mantiene con celo fuerte
lo que supiste plantar.
De Eugenia y
Firmo nacido,
criado en la idolatría,
por San Saturnino un día
fuiste a la Fe convertido;
del Señor para la suerte
te quiso Honesto educar.
Si por el
lustre heredado
Pamplona te obsequió,
gozosa te veneró
por su apóstol y prelado;
así mejorada advierte
su nobleza singular.
Con fervoroso
desvelo,
y apostólica constancia
pasaste al reino de Francia
a hacer jardín del cielo;
cuantos el error pervierte
aciertas a restaurar.
Los milagros
ciento a ciento
autorizan tu doctrina,
y tu vida peregrina
es continuado portento;
aun mas que tu voz, convierte
con su mudo predicar.
Te
atormentan con furor
tres tiranos muy sangrientos,
pero a todos los tormentos
es tu virtud superior;
pudo ella fortalecerte
para más y más penar.
Por las
calles arrastrado
la vida sacrificaste,
y con sangre rubricaste
cuanto habías predicado;
como semilla se vierte
para más fructificar.
Tus
reliquias inmortales
milagrosa luz mostró,
y la tierra se llenó
de fragancias celestiales;
conmovidos para verte
van los pueblos sin cesar.
Los
enfermos, que adoraron
la feliz urna sagrada,
con la salud recobrada
tu gran poder publicaron:
prosiguen a engrandecerte,
prosiguiendo tú en sanar.
Los campos,
plantas y flores,
olvidados de su ser,
la primavera hacen ver
del invierno en los rigores,
visten por obedecerte
un verdor irregular.
En los
siglos posteriores,
cuando reinas en el cielo,
son para nuestro consuelo
más frecuentes tus favores;
no hay quien a pedirte acierte
y que deje de lograr.
Nunca los
ruegos en vano
se elevan a tu presencia,
como que la Omnipotencia
siempre está pronta a tu mano,
sabe Pamplona deberte
un cotidiano ejemplar.
Pues Navarra
por su suerte
patrón te puede aclamar:
Ayúdanos a alcanzar,
Fermín, una buena muerte.
V./ Posuisti, Domine, super caput ejus.
R./ Coronam de lápide pretioso.
OREMUS
Deus, qui per fidei præconium et passionis agonem, beatum Firminum,
Episcopum et Martyrem, immortalitatis laurea coronasti: concede propitius, ut
cujus celebramus triumphum, assequamur et præmium. Per Dominun. Amen.

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