Gozos a San Isidro (II)
Pues con tan supremo honor
Dios vuestra humildad ha honrado:
sednos perpetuo abogado,
San Isidro labrador.
De Madrid la ilustre villa
a vuestro ser dio el oriente,
y estrella resplandeciente,
sois su mayor maravilla:
y pues le habéis ilustrado
con tan divino esplendor,
sednos perpetuo abogado,
San Isidro labrador.
Cuando visitáis a Dios
mientras los demás trabajan,
ángeles del cielo bajan
y aran la tierra por vos:
y pues en Dios trasformado,
sois el blanco de su amor,
sednos perpetuo abogado,
San Isidro labrador.
Con la fe que profesáis,
la caridad ejercisteis,
los enfermos socorristeis,
los muertos resucitáis:
lo irracional ha llegado
a lograr vuestro favor,
sednos perpetuo abogado,
San Isidro labrador.
Agua sacó de una peña
vuestra milagrosa mano,
y en vos, poder más que humano,
por siete fuentes enseña:
en ella el necesitado
siente alivio en su sudor,
sednos perpetuo abogado,
San Isidro labrador.
Preserváis de cualquier daño
los frutos que da la tierra,
y en vuestro arbitrio se encierra
la fertilidad del año:
y pues nos has alcanzado
lo temporal que es menor,
sednos perpetuo abogado,
San Isidro labrador.
Si el labrador busca ansioso
el fruto de su desvelo,
oyéndole desde el cielo
lo socorréis muy piadoso:
su trabajo halla logrado,
y os tiene por fiador,
sednos perpetuo abogado,
San Isidro labrador.
En la gloria, donde el alma
su mayor bien atesora,
con insignia vencedora
gozais de santo la palma:
y pues con ella ha premiado
Dios vuestro grande fervor,
sednos perpetuo abogado,
San Isidro labrador.
Pues con tan supremo honor
Dios vuestra humildad ha honrado:
sednos perpetuo abogado,
San Isidro labrador.

