Gozos a Santa Eulalia de Mérida (II)
que se cantan en Torquemada (Palencia)
Niña, y de noche saliste
a presentarte al tirano:
danos, Eulalia la mano
y la fe que recibiste.
Con firme resolución,
un solo Dios confesaste,
y a los ídolos negaste
el culto, y adoración:
valerosamente fuiste
desprecio de Calfurniano.
Danos, Eulalia la mano…
Y los verdugos perversos
cruelmente te azotaron,
y tu cuerpo desgarraron,
hasta descubrir los huesos:
y en estos tormentos, diste
gracia a tu Soberano.
Danos, Eulalia la mano…
Los sayones inhumanos
tu blanco pecho rasgaron,
y de tu cuerpo cortaron
las uñas de pies, y manos:
estas heridas, dijiste,
trofeos son de quien amo.
Danos, Eulalia la mano…
Entre cal, y viva llama,
y entre plomo derretido
fue tu cuerpo entretenido
con gran gloria de tu alma:
uno, y otro convertiste
en yelo, y en polvo vano.
Danos, Eulalia la mano…
Con la trenza de tu pelo,
desnuda fuiste arrastrada,
y dos veces empotrada,
con admiración del Cielo:
con gran constancia venciste
a todo el furor humano.
Danos, Eulalia la mano…
Hachas y teas ardiendo,
tus tiernas carnes asaron,
y a tu alma acrisolaron,
solo por Jesús muriendo:
Asadas ya, sal pediste ,
que las echase el tirano.
Danos, Eulalia la mano…
Y sazonado el manjar,
de todos se dejó ver,
tu rostro resplandecer,
y tu espíritu volar:
como paloma saliste,
con Palma, y victoria, es llano.
Danos, Eulalia la mano…
De tu virtud, y pureza,
la nieve señales dio,
cuando tu cuerpo cubrió
realce de tu grandeza:
la obstinación convertiste
del gentil, y del pagano.
Danos, Eulalia la mano…
Entre los santos y santas
que la cristiandad venera,
sin segunda, eres primera
en las maravillas tantas:
que a los tuyos das, y diste
de gracia, salud, y grano.
Danos, Eulalia la mano…
De España fuiste aclamada
Patrona en su monarquía,
y con mucha gloría mía,
lo eres de Torquemada:
si tanto favor hiciste
a este tu pueblo cristiano.
Danos, Eulalia la mano…
Niña, y de noche saliste
a presentarte al tirano:
danos, Eulalia la mano
y la fe que recibiste.

