Conmemoración de San Juan Bautista de la Concepción
San Juan Bautista de la Concepción (1561–1613), nacido en Almodóvar del Campo, fue el gran reformador de la Orden de la Santísima Trinidad. Desde joven manifestó un profundo amor a Cristo y un deseo sincero de vivir con radicalidad el Evangelio. Ingresó en la Orden Trinitaria y, movido por un ardor interior y un fuerte espíritu de oración y penitencia, emprendió la reforma que devolvería a la familia trinitaria su primitivo fervor.
Su vida estuvo marcada por la austeridad, la contemplación del misterio de la Santísima Trinidad y el amor a Cristo crucificado. Sufrió incomprensiones y persecuciones a causa de la reforma, pero aceptó todo con paciencia y caridad, ofreciendo sus pruebas por la renovación de la Iglesia y la salvación de las almas. Murió santamente en Córdoba, dejando tras de sí un testimonio luminoso de fidelidad, entrega y confianza absoluta en Dios.
Movidos por su ejemplo, elevamos ahora nuestra oración confiada al Señor.
Oh Dios, Padre santo, que concediste a San Juan Bautista de la Concepción un corazón ardiente y un espíritu valiente para renovar la vida religiosa según el Evangelio, concédenos, por su intercesión, crecer en la fe, perseverar en la esperanza y vivir en la caridad. Haz que, siguiendo su ejemplo de fidelidad y penitencia, busquemos siempre tu gloria y la salvación de nuestros hermanos. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
Señor Jesucristo, Príncipe de la Paz, que concediste a San Juan Bautista de la Concepción un corazón reconciliador y firme en tiempos de división, te pedimos por su intercesión que concedas al mundo el don de la paz. Que cesen las guerras, se apaguen los odios y aprendamos a reconocernos como hermanos bajo la mirada del Padre.
Padre Nuestro… Ave María… Gloria…
Cristo, Buen Pastor, que llamaste a San Juan Bautista de la Concepción a la vida religiosa y lo hiciste instrumento de renovación y santidad para muchos, suscita hoy abundantes y santas vocaciones que, siguiendo su ejemplo, se entreguen generosamente al servicio de la Iglesia y al anuncio del Evangelio.
Padre Nuestro… Ave María… Gloria…
Señor Jesús, que inspiraste en tu siervo la reforma y el fortalecimiento de la Orden Trinitaria, mira con amor a la familia trinitaria en todo el mundo. Concédele unidad, fidelidad al carisma, ardor apostólico y perseverancia en la misión redentora que tú le confiaste.
Padre Nuestro… Ave María… Gloria…
Jesús, Salvador misericordioso, que encendiste en el corazón de San Juan Bautista de la Concepción un celo ardiente por la conversión de los pecadores y la salvación de las almas, atrae hacia ti a quienes viven alejados de tu gracia y concede a todos un corazón arrepentido y renovado.
Padre Nuestro… Ave María… Gloria…
Cristo, Señor de la Vida, que formaste en tu siervo un espíritu firme y penitente, defensor de la dignidad humana, te pedimos por su intercesión que aprendamos a respetar, proteger y defender la vida humana desde su concepción hasta su fin natural, siendo testigos valientes del Evangelio de la Vida.
Padre Nuestro… Ave María… Gloria…
V. San Juan Bautista de la Concepción, modelo de reforma y santidad,
R. Ruega por nosotros.
V. Amante de la Santísima Trinidad y fiel hijo de la Iglesia,
R. Ruega por nosotros.
V. Hombre de oración, penitencia y celo apostólico,
R. Ruega por nosotros.
V. Intercesor por la paz y la conversión de las almas,
R. Ruega por nosotros.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo,
como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
San Juan Bautista de la Concepción, fiel reformador y servidor de la Santísima Trinidad, mira con bondad nuestras necesidades. Enséñanos a amar la cruz, a perseverar en la oración y a mantenernos firmes en la fidelidad al Evangelio, aun en medio de las pruebas. Intercede por nosotros ante el Señor y alcánzanos la gracia que con confianza te pedimos en lo secreto del corazón (momento de silencio para pedir la gracia personal). Que, siguiendo tu ejemplo de entrega y amor ardiente a Cristo, podamos un día participar contigo de la gloria eterna de la Santísima Trinidad. Amén.

