domingo, 13 de julio de 2025

 

GOZOS AL BEATO PADRE GASPAR DE BONO,

DEL ORDEN DE LOS MÍNIMOS,
especial abogado en las roturas y partos peligrosos.

Sois el primer resplandor
del Sol de la caridad.
Dadnos, Gaspar, tu favor
en cualquiera adversidad.

De tan hermoso Lucero,
Valencia fue el claro Oriente,
y San Nicolás la fuente
que os santificó primero;
logrando nuevo esplendor
con tu bella claridad.

La inocente juventud
os seguía por Valencia,
juntando la penitencia
en tan temprana virtud;
clamando con gran dolor
misericordia y piedad.

El necesario alimento
y el salario que ganabas,
a tus pobres padres dabas,
quedando ayuno y contento;
correspondiendo a su amor
con oficios de piedad.

Cual otra paloma al arca
de Domingo te retiras,
mas sobre ti otras miras
tiene el Supremo Monarca;
allí Bertrán fue el autor
que anunció tu santidad.

De Carlos V el servicio
abrazasteis con gran celo,
y de las armas del cielo
aprendisteis el ejercicio,
y entre la tropa la flor
guardáis de la castidad.

En un pozo herido os visteis
dando el último suspiro,
y de inválido el retiro
a los Mínimos pedisteis,
para con mayor ardor
conquistar la eternidad.

Del mundo desconocido
y en el claustro sepultado
con Cristo crucificado
vivisteis, siempre escondido;
sacrificando al rigor
vuestro cuerpo sin piedad.

Con raptos maravillosos,
os eleváis sobre el suelo

y en los Ángeles del cielo
tenéis tratos amorosos
y como en otro Tabor
os llenáis de claridad.

Una guerra muy sangrienta
fue vuestra vida inocente,
siendo mucho más ardiente
la que el demonio os presenta;
mas vencéis con gran valor
su infernal temeridad.

A la devota afligida
en su parto peligroso
la socorréis muy piadoso,
dándola salud cumplida;
y aliviándola el dolor
logra su felicidad.

Vuestro poder asegura
salud a todo doliente,
concediéndola igualmente
al que padece rotura;
siendo especial protector
contra tal enfermedad.

Como Soldado guerrero
os hizo la Providencia

centinela de Valencia
donde está tu cuerpo entero,
para ser su defensor
contra toda hostilidad.

Los que humildes y devotos
os rinden adoraciones
llenadles de bendiciones,
y admitid también sus votos;
pues con el mayor fervor
imploran vuestra piedad.

Logremos por vuestro amor,
la eterna felicidad.
Dadnos, Gaspar, tu favor
en cualquiera adversidad.


V./ Ora pro nobis Beate Gaspar.

R./ Ut digni efficiamur promissionibus Christi.

OREMUS
Deus, qui Beatum Gasparem Confessorem tuum insigne tuæ dilectionis, et Sacerdotalis ministerii exemplar esse voluisti, da nobis ejus præcibus, ut per eadem vestigia gradientes, præmia consequi mereamur. Per Christum Dominum nostrum. Amen.

NOVENA A SAN FRANCISCO SOLANO (II)

 

NOVENA AL GLORIOSO SAN FRANCISCO SOLANO (II)


FORMULARIO PARA TODOS LOS DÍAS

- Por la señal…


Acto de contrición

Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero; yo me arrepiento, de todo corazón, de todos y cada uno de los pecados con los que te he ofendido, porque conozco que eres digno de ser amado sobre todas las cosas, y por lo mismo me propongo seriamente enmendar mi vida y apartarme de todas las ocasiones de pecar. No permitas, Señor, que en adelante yo provoque tu ira con nuevas ofensas; concédeme unas lágrimas verdaderas y eficaces para lavar con ellas mis culpas; y si hasta aquí has usado de tu bondad con un pecador tan ingrato como yo, aplica ahora tu poder contra mí mismo pecado; destrúyelo, aniquílalo, no tanto porque es mal para mí, cuanto porque es contrario a ti; de esta suerte viviré solo por ti, para ti solo moriré y a ti siempre amaré, así en la tierra como en el cielo. Amén.

 

Responsorio al Santo 

Si buscas virtudes, mira

cuántas practicó Solano;

en todas fue peregrino

y en todas muy consumado.


Milagros hizo a millares

con enfermos y apestados,

con ciegos, cojos, tullidos,

con leprosos y con mancos;

muchos libres de la muerte

y muchos resucitados.

 

El mar serena sus furias

y se aquieta con su manto;

en que se embarcó con muchos

y a todos los sacó a salvo;

los peligros se retiran,

los pobres van consolados;

cuéntenlo los socorridos,

díganlo los montillanos.

 

Gloria al Padre, Gloria al Hijo,

Gloria al Espíritu Santo;

ruega al Señor por nosotros,

Piadosísimo Solano,

para que dignos así

de tus favores seamos.

 

Oración

¡Oh Dios! Que trajiste al seno de tu Iglesia a muchísimas gentes de la América, por medio del glorioso San Francisco Solano; aparta, por sus méritos y ruegos, tu indignación por nuestros pecados; y a las gentes, que no te conocieron, envía benigno el temor de tu santo nombre. Por nuestro Señor Jesucristo. Amén.


- Ahora se reza la oración propia del día.

- Se rezan tres Padres nuestros, Aves Marías y Gloria Patri, y se pide la gracia que se desea alcanzar.

 

Oración para todos los días

¡Oh gloriosísimo Solano, Patrono, Protector y Padre nuestro, que por Dios fuiste elegido Apóstol y vaso de elección para derramar las cristalinas aguas de la doctrina de Jesús entre naciones y gentes de ambos mundos, padeciendo trabajos indecibles y practicando heroicas virtudes confirmadas con prodigios repetidos; te rogamos, Padre amantísimo, que pues estás gozando el premio de tus méritos a la vista y presencia del Altísimo, no olvides a los que vivimos desterrados en este mundo, alcanzándonos del Señor por los méritos de su pasión y muerte y dolores de su madre Santísima, como por tu eficaz intercesión, que merezcamos su amistad y gracia y el perdón de nuestras culpas, con perfecta contrición de todas, viviendo sin fatigas ni peligros, y adorando nuestras almas de virtudes para lograr una dichosa muerte. Y si es para gloria de Dios Trino y Uno y bien de nuestras almas, consigue de su Majestad lo que especialmente pedimos en esta novena: y si no conviene dirige nuestra voluntad para que sólo quiera lo que sea tu mayor agrado, como lo esperamos de tu protección para gloria de Dios y beneficio nuestro y para honor y grandeza de tu merecimiento. Amén.


Acción de gracias

¡Oh Padre y Patrono mío San Francisco Solano, consuelo de afligidos y alivio de necesitados! De tu piedad me he valido para alcanzar de su Majestad el favor y gracia que espero de su divina clemencia; muy alegre voy, aunque no se me haya concedido, por haberte visitado estos nueve días, pues como fiel cristiano, creo que habrá sido defectos míos o por no haberme convenido ni ser voluntad de mi Dios y Señor, con la que me conformo y quedo totalmente resignado; y si algo se me ha concedido, confieso desde luego que habrá sido por mediar tu intercesión y patrocinio. Por tanto, reconocido siempre a tu favor, te rindo las mayores gracias de lo más íntimo de mi alma y corazón, y pues tú, Santo mío, sabes, más bien que yo, la condición de mi Dios y Señor, suple con tus palabras mi insuficiencia para dar a Su Divina Majestad los debidos agradecimientos por mí; que yo ceso y quedo con el deseo de verle y alabarle contigo eternamente en la gloria. Amén.

 

Bendita sea la Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, tres personas distintas y un solo Dios verdadero. Y bendita también sea la Reina de los Ángeles María Santísima, Madre de Dios y Señora nuestra, concebida sin pecado original en el primer instante de su ser natural. Amén.

 

ORACIONES PROPIAS PARA CADA DÍA

 

Día primero - Amor de Dios del Santo

El amar a Dios por Dios

y por su Inmensa Bondad,

es el legítimo amor;

que lo demás no es amar.


Consideración

¡Oh Dios altísimo, mi Señor, mi bien y mi amor! ¿Quién pudiera hacer, que todos te amaran como te mereces? Siento no haberte amado como debo. Enciende Señor en mi corazón la llama de tu amor, que no se apague jamás, como lo hiciste con tu amado siervo S. Francisco Solano, por cuyos méritos y excesivo amor te suplicamos, dígnate llenar nuestra alma de un amor a Dios ardiente, fino y constante, para despreciar el mundo y todas sus cosas y lograr amarte eternamente en la gloria. Amén.

 

Día segundo - Oración del Santo

Orar sin intermisión,

conviene a todo cristiano,

sí ha de lograr en su mano

los frutos de la oración.

 

Consideración

¡Oh Dios mío, objeto de mis suspiros y única esperanza nuestra! ¿Qué debemos hacer sino llorar nuestro destierro y clamar de noche y día por el perdón de nuestras culpas y el remedio de nuestros males? Dígnate, Señor, oír benigno nuestros clamores y acepta el sacrificio de nuestra voluntad que te entregamos gustosos, para que la tuya nos guíe, con tal que no nos abandones eternamente, por tanto, te suplicamos que nos enseñes a pedir sólo aquello que sea de tu mayor servicio y agrado; lo que esperamos por los méritos de tu siervo San Francisco Solano, que supo agradarte con su oración fervorosa y enseñarla a todos con especial gracia; la tuya deseamos para que nuestras súplicas sean meritorias de la vida eterna. Amén

 

Día tercero - Amor al prójimo

A tu prójimo amarás,

aunque sea tu enemigo;

y bien también le harás,

sí le amas como a ti mismo.

 

Consideración

¡Oh buen Jesús, mi Redentor y Maestro Soberano, que diste por divisa a todos los hijos de la Iglesia el nuevo precepto de amor mutuo, para que fuesen conocidos por tuyos! Te suplicamos rendidos que hagas sean nuestras obras conformes en todo, a tan Divina Ley, perdonando a nuestros enemigos, amándolos de todo corazón y haciéndoles mucho bien, como heroicamente lo practicó tu siervo y nuestro amantísimo Patrono, por cuya intercesión esperamos esta gracia, para acompañarle en la gloria. Amén.

 

Día cuarto - Presencia del Santo

Si has de ser fuete y valiente,

como enseña la Escritura,

será muy grande locura

no estudiar en ser paciente.

 

Consideración

¡Oh pacientísimo Jesús! Tus llagas y tormentos nos enseñan a padecer; tu tolerancia y mansedumbre no nos dejan lugar para la queja. ¡Oh Dios y Señor mío! Haz que aprendamos de tu paciencia a sufrir los trabajos y males que nos cercan en lucha continua de la vida humana; bendito seas para siempre de ángeles y hombres, pues carga con nuestras penas porque tengamos más de aquellas que pueden tolerar nuestra miseria; por tanto, Señor, te suplicamos por los méritos de tu siervo pacientísimo Solano, nos des un espíritu robusto para sufrir las tribulaciones y tu soberana gracia para vencer siempre y llegar al descanso de la gloria. Amén.

 

Día quinto - Humildad del Santo

Todo el que se humilla, baja,

y todo el que baja, sube;

con la humildad tendrá gracia

y subirá hasta las nubes.

 

Consideración

¡Oh Señor y Dios Altísimo, de cuya bondad infinita dimana todo lo que es bueno! ¿Cómo podré hablarte siendo polvo y mala tierra? Dame luz, Señor, para conocer quién eres y quién soy yo; si miro a mi ser sólo encuentro la miseria y la nada; si contemplo tu ser Divino, veo un Señor que es mi vida, mi fortaleza, mi Creador y Reparador; y por tanto te pido humildemente, tengas piedad de mí y me des valor para no caer en culpas, mediante tu gracia, pues sin ella nada podré resistir de lo que me sugieren las malas inclinaciones. Pero confío, Señor, en los méritos e intercesión de tu humilde siervo Solano alcanzar este favor y gracias por gozarte en la Gloria. Amén.

 

Día sexto- Santa obediencia del Santo

Si no quieres errar,

procura ser obediente;

que una obediencia excelente

te hará siempre acertar.

 

Consideración

¡Oh Señor y Dios Altísimo! ¿Qué podremos hacer que sea bueno sin tu asistencia y favor? Nada; porque vivimos en tinieblas, sin ver ni conocer tus caminos y en peligro de perdernos si no nos acompañas. Dirige, Señor, nuestro corazón y voluntad para correr humildes y obedientes el camino de tus mandamientos, levantando nuestro espíritu a tu divina presencia, para ejecutar sólo aquello que sea más conforme a tu Ley; y por los méritos de tu siervo Solano enséñanos a cumplir tu voluntad santísima hasta que llegue la última hora, en la que esperamos tu divina gracia, para verte y gozarte en la gloria. Amén.

 

Día séptimo - Probreza del Santo

La Pobreza con paciencia

no es causa de perecer,

antes hace merecer

el cielo y su providencia.

 

Consideración

¡Oh Dios Altísimo, Dueño y Señor de nuestras almas! Nada queremos sino a Ti, porque todo el mundo es vanidad y cuanto hay en él es polvo y tierra. Tú, Señor, eres solamente la hartura de nuestro corazón; concédenos que no seamos engañados con los halagos de los bienes terrenales que el mundo atesora, desprendiéndolo todo por el Cielo y por seguir tus pisadas, las de tu siervo Solano que tantas veces lo renunció todo mirándolo como cosa despreciable; haz, pues, Señor, que le imitemos en su grandeza voluntaria, para lograr la herencia de la gloria. Amén.

 

Día octavo - Penitencia del santo

Hermosura es la penitencia,

que nos borra los pecados;

no pensemos ir al cielo

si no fueren perdonados.

 

Consideración

¡Oh buen Jesús Crucificado por nosotros! ¡Qué retirados vivimos de la Cruz y penitencia! Nuestro amor propio nos tiene hechos esclavos de nuestras pasiones; dígnate, Señor, darme una resolución heroica para seguirte por el camino de la Cruz y mortificación, como la practicó tu gran siervo Solano, por cuyos merecimientos te suplicamos, rendidos, que alumbres nuestro entendimiento e inflames nuestra voluntad para mortificar nuestros sentidos y que puedan revivir gloriosos a tu vista en la Patria Celestial. Amén.

 

Día noveno - Castidad y gran virtud del Santo

Quien procura ser muy casto

a los ángeles parece;

y si castidad no observa,

es constante que perece.

 

Consideración

¡Oh Dios Altísimo y Purísimo Señor nuestro! Si Tú nos desamparas ¿quién nos podrá valer? Si Tú no nos ayudas, ¿cómo podré pelear? Dígnate, Señor clementísimo, mirar nuestra flaqueza y humana fragilidad para librarnos del pecado que nos combate. Tu divina gracia es el escudo que nos defiende y sin ella nada podemos; por tanto, con toda humildad te suplicamos que, por los méritos de tu siervo, el purísimo Solano, nos libres de las ocasiones y peligros en que pueda caer nuestra alma fortaleciéndonos con tu gracia, para cantar la victoria de tu siervo en la gloria. Amén.

 

Impresa en la Imprenta de Francisco Solís. En Lima, año de 1867.

GOZOS A SAN FRANCISCO SOLANO.

 

GOZOS A SAN FRANCISCO SOLANO

Pues que nuestra salvación
creemos lograr por tu mano:
Oh poderoso Solano,
válganos tu intercesión.

Tú, Solano, eres la puerta
a donde todos llegamos,
porque todos esperamos
encontrarla siempre abierta:
y pues es la fe tan cierta
de nuestra deprecación.

De tu admirable poder
tenemos segura ciencia,
porque la misma experiencia
nos la ha dado a conocer:
y pues el favorecer
es tu peculiar blasón.

En mar y tierra demuestras
los prodigios que hacer sabes:
díganlo los peces y aves,
y las indigencias nuestras:
y pues nos das tantas muestras
de tu benéfico don.

Tan raro imperio practicas
sobre todos animales,
que a los más irracionales
y feroces domesticas:
y pues en esto te indicas
apostólico varón.

Tanto el agua reverente
te tributa obsequio amante,
que o se mantiene constante:
o se para su corriente:
y pues aun lo que no siente,
te rinde veneración.

Con la lira que pulsabas
cual Orfeo celestial,
al fiero monstruo infernal
de los cuerpos ahuyentabas:
y pues puedes lo que obrabas
reducirlo a ejecución.

Potestad tan repetida
muestras en todos asuntos,
que aun los mismos difuntos
los revocas a la vida:
y pues todos tan pedida
tenemos tu protección.

La lámpara en medicina
nos mudas con tal deleite,
que al contacto de su aceite
toda enfermedad declina:
y pues es tan peregrina
y eficaz tu curación.

De los partos la violencia
suavizar tu poder sabe,
porque él vence la más grave
y desahuciada dolencia:
y pues con magnificencia
aprobó Dios tu oración.

Cuando los campos aflige
langosta que la mies tala,
en veloz fuga se exhala
porque tu voz la corrige:
y pues a ti se dirige
toda nuestra petición.

De Dios tan enamorado
viviste continuamente,
que fuiste un Etna viviente
o serafín humanado:
y pues a tan digno grado
te elevó tu devoción.

De inducir almas al Cielo
fue tan firme tu conato,
que no malograron rato
los fervores de tu celo:
y pues siempre fue este anhelo
el blanco de tu oración.

Solas las armas verbales
de tu lenguaje nativo
vencieron enojo activo
de diversos nacionales:
y pues maravillas tales
supo hacer tu exhortación.

De lo poco que podemos
batallar contra el demonio
dan patente testimonio
las culpas que cometemos:
y pues de ti nos valemos
en tanta tribulación.

Atiende en fin con agrado
a Lima que leal te invoca,
que a ti protegerla toca
como a su buen abogado:
y pues te hemos jurado
por nuestro auspicio y patrón.

Pues por nuestra salvación
creemos lograr por tu mano:
Oh poderoso Solano,
válganos tu intercesión.

   

℣. Ruega por nosotros, Solano prodigioso.

℟. Para que nos hagamos dignos del premio glorioso.


Oración

Dios y Señor nuestro, que por medio del bienaventurado San Francisco Solano, trajiste a muchísimas gentes de la América al seno de la Iglesia católica, por sus méritos y ruegos te pedimos apartes tu indignación de nuestros pecados, y benigno infundas el temor de tu santísimo nombre sobre aquellas almas infieles que no te han conocido. Por nuestro Señor Jesucristo tu Hijo, que contigo y el Espíritu Santo vive y reinas por los siglos de los siglos. Amén.


NOVENA A SAN FRANCISCO SOLANO.

 


NOVENA DEL GLORIOSÍSIMO SAN FRANCISCO SOLANO


FORMULARIO PARA TODOS LOS DÍAS

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos Señor Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo , y del Espíritu Santo. Amén.


Acto de contrición

Trinidad Beatísima, a quien adoro con toda la sumisión de mi espíritu, en quien tengo toda mi esperanza, en la vida y en la muerte, a quien amo, debo de amar, y deseo amar, con todo mi corazón, con toda mi alma y con todas mis fuerzas. Dios mío, Criador mío, Redentor mío, a quien tanto he ofendido, aquí tenéis, Señor, al mayor pecador que sufre vuestra paciencia. ¡Oh mi Dios!, ¡cómo pudiera yo aseguraros con las veras de los santos más penitentes, que me pesa de haberos ofendido! ¡Cómo pudiera borrar de mi alma todos mis delitos, aunque me costara la vida misma! ¡Ay, desgraciado de mí! Yo pude caer solo, porque me aparté de Ti, pero no puedo levantarme solo, porque no hay fuerza ninguna sin Ti. Conozco, Señor, que solo Vos sois el médico de una alma tan enferma como la mía: ella necesita vuestro auxilio, y con ansia lo desea; mi iniquidad sola me retrae; pero vuestra suma bondad y la protección de mi glorioso abogado y Patrón San Francisco Solano, me alienta. Por la gloria pues que él os dio por el Evangelio que predicó, por el amor con que os sirvió, y por lo que Vos mismo amáis a vuestros amigos, tened, Señor, misericordia de mí, que soy un pobre pecador. Amén.


Oración primera para todos los días

Dios te salve, Solano prodigioso, verdadero siervo del Señor y esmero maravilloso de la gracia, Dios te salve, heredero del espíritu de los apóstoles; obrero de la viña del Supremo Agricultor, que con cultivo el más celoso, plantaste la semilla de la verdad en las tierras bárbaras de este Nuevo mundo. Dios te salve, hijo legítimo y retrato verdadero del llagado Serafín San Francisco. Dios te salve, modelo de predicadores, compendio de virtudes, terror de perversos, y estímulo de fervorosos. Dios te salve, Patrón del Perú y singular protector de Lima, a quien todos ocurrimos con la mayor confianza en las más estrechas necesidades, en las que experimentamos visible tu protección, defendiéndonos de tempestades, rayos y terremotos. Yo, uno de tus más indignos siervos, ocurro confiado a las aras de tu patrocinio, a tributarte el más reverente culto de mi veneración, y a pedirte el remedio de mis males, así espirituales como temporales. Desde ahora para siempre, ¡oh santo dichosísimo!, te elijo por mi especial patrón y abogado, porque sé eres uno de los más poderosos validos para con el Rey de los cielos. No deseches, santo mío, los ruegos de quien humilde implora tu intercesión y auxilio. Atiende a los gemidos de un pobre que vive en este valle de lágrimas, rodeado de peligros, poseído de miserias, y lleno de tribulaciones. Alcánzame valor para que resista esforzado a los tres comunes enemigos, que incesantemente me acometen: el mundo, el demonio y la carne. Merezca yo por tu intercesión un fervoroso espíritu, para que alentados los desmayos de mi tibieza, sirva a mi Dios con aquella exactitud que debo. Y por último consígueme, santo mío, lo que ahora especialmente te suplico, si ello cede en honra de Dios, agrado tuyo, y bien de mi alma. Amén.


- Ahora se dirá la consideración y la oración propia de cada día.

- Acabada la oración se medita en silencio lo considerado y pedido.

- Ahora se pide en silencio la gracia que se desea alcanzar en esta novena por intercesión de San Francisco Solano.


Oración que San Francisco Solano solía hacer todos los días

Mi buen Jesús, mi redentor y abrigo. ¿Qué tengo yo que Tú no me hayas dado? ¿Qué sé yo, que Tú no me hayas enseñado? ¿Qué valgo yo, si Tú no estás conmigo? Perdóname, Señor: sin vanidad me hiciste, y sin que te lo rogara, Tú me criaste; en criarme y redimirme mucho hiciste, menos obrarás de lo que obraste en perdonar la obra que tú hiciste. Pon los ojos, Señor, en mí y ten misericordia de mí, porque yo soy solo y pobre. Amen.

 

Responsorio

Si buscas ahora prodigios,

limpia el corazón de manchas,

y te asistirá Solano,

que los temblores espanta.

 

℟. Él sana males del cuerpo:

si de miedo tiembla el alma,

la esfuerza, y con su alegría

lo interior del pecho aplaca.

 

¡Oh gran Francisco!, ven presto,

y temblores embaraza:

esto piden tus devotos,

que entre estrellas hoy te ensalzan.

 

℟. Él sana males del cuerpo:

si de miedo tiembla el alma,

la esfuerza, y con su alegría

lo interior del pecho aplaca.

 

Al Padre y al Hijo, y al Espíritu Santo

la gloria sea dada.

 

℟. Él sana males del cuerpo:

si de miedo tiembla el alma,

la esfuerza, y con su alegría

lo interior del pecho aplaca.

  

Oración al Santo para todos los días 

Solano Santo, Solano virgen, Solano compasivo, Solano poderoso, sol refulgente del Perú, disipa con tus luces las tinieblas de nuestra ignorancia: calienta con tus rayos las frialdades de nuestra tibieza, comunica tus eficaces influencias a todos los que nos acogemos al sagrado patrocinio; y si no te desagrada lo que deseamos, alcánzanos de Dios el favor que te pedimos. Amén.

 

CONSDERACIONES Y ORACIONES PROPIAS DE CADA DÍA


Día primero – Prudencia

Considera cómo San Francisco Solano, obedeciendo a la gracia de Dios, despreció lo vano frágil y perecedero de este mundo, por lo cierto, sólido y eterno del Cielo; por lo que puso todo su esmero en conservar la gracia del bautismo, dando a Dios las primicias de su razón cuando tú las diste al mundo. Llora tu desgracia, y humíllate para que merezcas el perdón de tu delito.

Oración

¡Oh mi Dios y amado Padre! El ejemplo de San Francisco Solano me confunde: la gracia que él recibió en el bautismo es la misma que yo he recibido; pero si a él lo ha hecho santo, por el aprecio que hizo de ella, a mí me hace un criminal, por mi culpable descuido. Conozco, Señor, mi suma desgracia en haber prodigado tu misericordia, mas pues no eres menos poderoso para conservarla que para renovarla después de perdida, haced este nuevo prodigio: que la memoria de las virtudes de vuestro amabilísimo siervo excite mi pereza, me despierte del letargo de la culpa, y me prepare y merezca esa vuestra misericordia, de que me he hecho indigno, para que siguiendo sus ejemplos, te ame y sirva con un corazón puro, y después te alabe en el cielo. Amén.

 

Día segundo – Justicia

Considera la rectitud de corazón con que San Francisco Solano cumplió la voluntad de Dios, como lo manifestó en la abnegación de sí mismo en la renuncia de sus padres y herencia, y en el desprecio de todo lo que pudiera menoscabar su entera consagración a la piedad, por lo que su alma, despegada de todo, no se ocupaba sino en conocer, amar, servir y alabar a Dios.

Oración

¡Oh Señor y dueño de mi corazón! Todo lo que hay en mí pertenece a Vos, de quien lo he recibido; pero yo me había dado todo a la vanidad, al servicio del mundo y de mis apetitos, quebrantando siempre vuestros divinos derechos. ¡Ah, y qué injusticia la mía! Yo la confieso, Señor, y la detesto: y os pido por la intercesión de San Francisco Solano, me concedáis gracia para corregir lo que he errado, y para rendiros el tributo de justicia, sirviéndoos y amándoos hasta el fin de mi vida. Amén.

 

Día tercero – Fortaleza

Considera la generosidad y constancia con que se portó San Francisco Solano, entregando su cuerpo a toda suerte de mortificación, al cilicio, al ayuno, a la desnudez, á una cama dura formada de palos desiguales, y una piedra por almohada, a las sangrientas disciplinas y largas vigilias; y su espíritu a las humillaciones mas profundas, y a una paciencia inalterable.

Oración

¡Ay de mí! ¡Qué engañado he vivido, creyendo lograré el premio de los santos; sin imitar la mortificación de los santos! Vos, oh Dios mío, lo habéis dicho, que si no hacemos penitencia, pereceremos, ¿y qué será de mí, que aún no he comenzado a hacerla? Señor, por los méritos e intercesión de San Francisco Solano, inspiradnos el espíritu de penitencia y de contrición que haciéndonos agradables a vos, purifique nuestros corazones, y nos dé aliento para destruir los viciosos apetitos de nuestro corazón, y resistir con fortaleza las acometidas del demonio, siendo constantes en vuestro servicio hasta el fin de la vida. Amén.

  

Día cuarto – Templanza

Considera cómo San Francisco Solano solo usó de las cosas criadas cuanto le podían servir como de escalones para subir a la Patria celestial: dotado de una voz angélica, solo la empleó en alabar y bendecir a Dios: obedecido de las aves, armaba coro con ellas para bendecir al Criador, favorecido con el don de los milagros. Si los peñascos dan agua, si los embravecidos toros se postran de rodillas a sus pies, si los enfermos sanan, si los muertos resucitan al imperio de su voz, él no desea en el uso de estas gracias sino glorificar a Dios.

Oración

¡Bendito y glorificado seáis, santo Dios, rey de la eterna gloria, que así manifestáis vuestra inmensa liberalidad! Mas ¡ay de nosotros!, que por nuestra mezquindad en serviros y amaros, nos hacemos indignos de vuestras grandes misericordias. Pero atended, Señor, a los méritos de nuestro glorioso abogado y patrón San Francisco Solano, y concedednos la gracia de que no usemos de las cosas criadas, sino para alabaros y bendeciros, mientras logramos poseeros a vos único bien nuestro, en la gloria perdurable. Amén.

 

Día quinto – Fe

Considera la fe y sumisión de espíritu con que San Francisco Solano creía las verdades reveladas, sometiendo toda su razón a la palabra de Dios, y mirándola en todo como regla de su conducta. ¡Oh, y cuán lejos estás tú de imitarlo, cuando prefieres tus débiles y errados discursos, y aun tus engañosos sentidos, a las doctrinas propuestas por la santa Iglesia! Reflexiona en la fe con que San Francisco Solano creía los misterios de nuestra santa religión, la que manifestaba en sus obras, acercándose a los sacramentos con las más fervorosas disposiciones, respetando los templos como casas de Dios, y anhelando toda su vida por la propagación del Evangelio, y por sellar con su sangre lo que creía con el corazón.

Oración

¡Oh  Señor y Dios de mi alma! ¡Qué poco o ningún fruto ha producido en mí la virtud de la fe, con que te dignaste adornar mi alma en el santo bautismo! ¡Ay de mí! ¡Cuánto he trabajado contra ella con mis escándalos! Haced, Señor, por los méritos de San Francisco Solano, que brillen sobre mí los rayos luminosos de esta santa virtud, para que conociendo mis enormes delitos, los llore y deteste todas mis tenebrosas operaciones, y que no tenga otra guía ni otra luz que la santísima Fe, la que haciéndome agradable a tus ojos, me haga digno del premio de los Santos. Amén.

 

Día sexto – Esperanza

Considera cómo San Francisco Solano, conociendo por la fe la bondad de Dios, su amabilidad y su providencia, y absorto en la contemplación de los bienes prometidos a las almas fieles, tenía su corazón despegado de la tierra y de sus atractivos, y no perdonaba fatigas por no desviarse un punto de la eterna felicidad que esperaba.

Oración

¡Oh mi Dios, y mi única esperanza! ¡Qué apartado he vivido de la senda de mi verdadera felicidad! Cuán al contrario de San Francisco Solano, que como tenía puesta en Ti toda su esperanza, no se cansaba de buscarte venciendo las mayores dificultades después de haber empleado todo el día en servirte, se quitaba el sueño necesario para adorarte en la noche postrado al pie de tus altares. Enseñadme, ¡oh mi Dios!, a hacer el justo aprecio de los bienes eternos que me has prometido, para que haciendo buen uso de mis días y de tus misericordias, anhele sin pereza a la posesión de la gloria. Amén.

  

Día séptimo – Caridad

Considera el amor de Dios que ardía en el corazón de San Francisco Solano, que exhalaba en los más fervorosos afectos y alabanzas. Toda su gloria era servir y glorificar a Dios, y procurar que los hombres lo amasen y glorificasen.

Oración

¡Oh Dios, y Señor mío, que tanto amas a tus pobres criaturas! ¡Cómo no ardemos en amor vuestro! Y, ¡cómo hasta aquí he podido yo amar otra cosa que a Vos! Perdonad, Señor, mi torpe ingratitud, y haced que el ejemplo e intercesión de mi glorioso abogado y patrón San Francisco Solano, excite en mi alma poderosos incentivos de tu divino amor, para que llorando mis feas ingratitudes, comience desde ahora a amaros y serviros, como debéis ser amado y servido, y como yo lo deseo y te lo suplico. Amén.

 

Día octavo – Amor al prójimo

Considera a San Francisco Solano aplacando las iras, visitando y asistiendo a los enfermos en las pestes y en los hospitales, y promoviendo la salvación de sus prójimos con sus sermones y con sus fatigas.

Oración

¡Oh Señor y Dios nuestro! Vos nos habéis dado al prójimo para que hagamos con él lo que quisiéramos se hiciera con nosotros, y queréis recibir como servicio vuestro las obras de caridad que practicamos con él. Pero ¡ay de nosotros!, que lejos de llenar estas obligaciones, no solo ofendemos a nuestro prójimo con pensamientos, palabras y obras, sino que mientras los Santos dan sus almas por la salvación de sus hermanos, nosotros con nuestros escándalos las exponemos a la condenación eterna. Perdonad, Señor, nuestro pecado, por los méritos de vuestro siervo y amado patrón San Francisco Solano, para que ayudándonos unos a otros por medio de la oración y cristianos ejemplos, te sirvamos con unos corazones puros, y después te alabemos por los siglos de los siglos en la gloria. Amén.

 

Día noveno – Imitación a Nuestro Señor Jesucristo

Considera cómo San Francisco Solano puso todo su empeño en imitar a Jesucristo: humilde en su propio conocimiento; paciente y gozoso en las adversidades, solo aspiraba a crucificar su carne y consagrar toda su alma al cumplimiento de la voluntad del Padre celestial.

Oración

¡Oh mi buen Jesús, mi modelo y ejemplar! ¡Qué inmensa es la diferencia que hay entre San Francisco Solano, y una alma tan pecadora como yo! ¿Cuándo pondré en obra la obligación que tengo de hacerme una copia de Vos que sois mi ejemplar! Qué expuesta que está mi salvación, mientras me hago un retrato de toda maldad con mis muchas prevaricaciones. Vuestra gracia imploro, Señor, y la intercesión de mi amado patrón San Francisco Solano, para que imprimiendo en mi alma un general disgusto de todo lo carnal y terreno, solo aspire a la práctica de las virtudes y al cumplimiento de vuestra santísima voluntad, y haciéndome una copia vuestra en la vida, logre ser participante de tus premios en la gloria. Amén.

------------------------------------------------


Novena compuesta en 1834 por el Padre Fray José Ramón de Jesús María Rojas Morales, conocido como el “Padre Guatemala”, franciscano del Colegio de Cristo en Guatemala y misionero en Ica (Perú). Fue recopilada por el Sr. Don Rafael María Taurel, cónsul pontificio en el Perú y miembro del Instituto Histórico de París, e incluida en el tomo I de la Colección de Obras selectas del Clero contemporáneo del Perú, publicada en París por la librería de Antoine Mézin en 1853.

ORACIÓN E HIMNO A SANTA LEOCADIA DE ÁVILA, VIRGEN RELIGIOSA.

Oración a nuestro Señor para pedir vocaciones a la vida religiosa

por intercesión de Santa Leocadia de Ávila.

Señor Dios, Padre de toda luz, que llamas a cada persona por su nombre y la invitas a seguirte en caminos diversos según tu sabiduría, hoy te presentamos nuestra súplica con confianza, apoyados en la intercesión de Santa Leocadia, virgen consagrada que te sirvió en la vida monástica con humildad, silencio y fidelidad.

Tú que sembraste en su corazón el deseo de vivir solo para Ti, en pobreza, obediencia y castidad, suscita también en nuestros días nuevas vocaciones a la vida religiosa. Haz que muchos hombres y mujeres escuchen tu voz en lo profundo del alma y tengan el valor de dejarlo todo por el Reino. Que no les detenga el miedo, la comodidad ni el juicio del mundo, sino que respondan con generosidad y alegría, como hizo Santa Leocadia.

Te pedimos especialmente por España, que tantas veces fue tierra fecunda en vocaciones y cuna de comunidades fervientes. Mira con misericordia su presente, tantas veces marcado por la indiferencia y el olvido de Ti. Derrama de nuevo tu Espíritu sobre nuestros jóvenes. Abre sus oídos, toca sus corazones, despierta en ellos la sed de lo eterno, el deseo de entregarse, la pasión por la verdad y el Evangelio.

Haz que florezcan de nuevo los claustros, los noviciados, los monasterios, las comunidades apostólicas. Que la vida consagrada recupere su esplendor de santidad, su vigor evangélico, su belleza profética. Que sea levadura en medio del mundo, signo de lo que ha de venir, testimonio de que Tú eres el único necesario.

Te pedimos también por quienes ya han respondido a tu llamada: consérvalos fieles, renuévalos en el fervor, líbralos del desaliento y haz de sus comunidades espacios vivos de comunión, oración y servicio. Y que aquellos a quienes tú sigues llamando encuentren acogida, discernimiento y valor para decirte que sí.

Amén.

HIMNO (M.J.L.F.)

Virgen de Cristo, lámpara encendida,
Leocadia gloriosa, flor del claustro,
fecunda joya del espíritu visigodo,
silencio vivo de amor consagrado.

Desde tu cuna regia te llamaba
la voz secreta del Esposo eterno;
dejaste honores, sangre y patrimonio
por el tesoro del celeste Reino.

Del santo monte de Benito fuiste
celosa hija, fuerte en la obediencia,
disciplina del alma fue tu gozo,
y el canto oculto, tu mayor herencia.

Tu alma orante en Ávila escondida
subía al Padre en himnos y vigilias;
y en tu morir, la paz fue como un sello
de la total ofrenda de tu vida.

Oh santa virgen, ruega por los tuyos:
por las vocaciones que el Señor aún sueña,
por los que tiemblan ante el don divino,
por los que buscan y aún no se entregan.

Haz que en España crezca la semilla
de corazones puros y entregados;
que vuelva el fuego a los antiguos claustros
y arda la fe donde hoy se ha apagado.

Gloria al Señor, Esposo de las vírgenes,
al Hijo amado, Cristo obediente,
y al Santo Espíritu, dulce Maestro,
por los siglos de los siglos. Amén.