sábado, 12 de julio de 2025

ORACIÓN E HIMNO A SANTA MARCIANA.

ORACIÓN PIDIENDO LA INTERCESIÓN DE SANTA MARCIANA

POR ESPAÑA Y POR LA FE EN NUESTRO PAÍS

Señor Dios nuestro, acudimos hoy ante Ti pidiendo la intercesión de Santa Marciana y de sus ocho hermanas mártires. Ellas vivieron su fe con valentía y no se avergonzaron del Evangelio. Rechazaron los ídolos y soportaron con firmeza la persecución, la humillación y la violencia por mantenerse fieles a tu Hijo. Hoy, como entonces, hay quienes sufren por confesar tu nombre. En muchos lugares del mundo, pero también aquí, en nuestra propia tierra, hay cristianos ridiculizados, insultados o apartados por vivir conforme a su fe. Te pedimos por ellos. Dales consuelo, firmeza y claridad. Que no se avergüencen de Ti, y que encuentren en el ejemplo de Santa Marciana una razón para seguir adelante.

Tú, Señor, que diste fuerza a Marciana para huir del error y resistir la presión de una cultura que ya no entendía la verdad, fortalece a quienes hoy se enfrentan a ambientes hostiles en sus familias, en sus lugares de estudio o en sus trabajos. Que no se dejen arrastrar por la corriente. Que no tengan miedo al juicio de los demás. Que vivan en la verdad y en la caridad, como ella vivió.

Te pedimos también por nuestra nación. España ha sido tierra de mártires, de confesores y de santos. No permitas que se apague esa memoria. Que la fe no quede encerrada en lo privado ni reducida al folclore. Que vuelva a ser fuente de vida, de esperanza y de cultura. Por la intercesión de Santa Marciana y de sus hermanas, te pedimos una renovación de la fe en nuestro pueblo. Que los cristianos vuelvan a ser luz en medio del mundo, sin miedo y sin titubeos, firmes y humildes a la vez.

Amén.


HIMNO (M.J.L.F.)

Oh mártir virgen, luz del alto cielo,
Marciana excelsa, firme en el combate,
rompiste ídolos, venciste el mundo,
presa de Cristo.

En noche oscura, huyendo del engaño,
dejaste el oro por la fe desnuda,
y en tierra extraña, libre por la gracia,
fuiste testigo.

Tu voz callada habló con toda el alma,
tu cuerpo limpio no cedió al ultraje,
y ante el insulto, pura como el lirio,
fuiste más fuerte.

Las fieras mudas te rindieron culto,
el muro oculto te guardó la honra,
y al fin, el toro, alzándote en su fuerza,
te dio la palma.

Contigo yacen, fieles compañeras,
ocho hermanas de espíritu encendido:
vírgenes todas, mártires unidas
bajo una llama.

Su fe callada aún clama desde el polvo,
y su victoria sigue resonando;
España escucha, y vuelve la mirada
a su heredad.

Oh Mártir santa, ruega por tu pueblo,
que hoy desfallece, tibio y confundido;
haz que despierte y venza con la cruz
como venciste.

Gloria al Eterno, trino en su misterio,
fuente de vida, origen de todo;
que por los siglos reinas con los mártires
en luz perpetua.

Amén.

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