NOVENA AL GLORIOSO SAN FRANCISCO SOLANO (II)
FORMULARIO PARA TODOS LOS DÍAS
- Por la señal…
Acto de contrición
Señor
mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero; yo me arrepiento, de todo corazón, de
todos y cada uno de los pecados con los que te he ofendido, porque conozco que
eres digno de ser amado sobre todas las cosas, y por lo mismo me propongo
seriamente enmendar mi vida y apartarme de todas las ocasiones de pecar. No
permitas, Señor, que en adelante yo provoque tu ira con nuevas ofensas;
concédeme unas lágrimas verdaderas y eficaces para lavar con ellas mis culpas;
y si hasta aquí has usado de tu bondad con un pecador tan ingrato como yo, aplica
ahora tu poder contra mí mismo pecado; destrúyelo, aniquílalo, no tanto porque
es mal para mí, cuanto porque es contrario a ti; de esta suerte viviré solo por
ti, para ti solo moriré y a ti siempre amaré, así en la tierra como en el
cielo. Amén.
Responsorio al Santo
Si
buscas virtudes, mira
cuántas
practicó Solano;
en
todas fue peregrino
y en todas muy consumado.
Milagros
hizo a millares
con
enfermos y apestados,
con
ciegos, cojos, tullidos,
con
leprosos y con mancos;
muchos
libres de la muerte
y
muchos resucitados.
El mar
serena sus furias
y se
aquieta con su manto;
en que
se embarcó con muchos
y a
todos los sacó a salvo;
los
peligros se retiran,
los
pobres van consolados;
cuéntenlo
los socorridos,
díganlo
los montillanos.
Gloria
al Padre, Gloria al Hijo,
Gloria
al Espíritu Santo;
ruega
al Señor por nosotros,
Piadosísimo
Solano,
para
que dignos así
de tus
favores seamos.
Oración
¡Oh Dios! Que trajiste al seno de tu Iglesia a muchísimas gentes de la América, por medio del glorioso San Francisco Solano; aparta, por sus méritos y ruegos, tu indignación por nuestros pecados; y a las gentes, que no te conocieron, envía benigno el temor de tu santo nombre. Por nuestro Señor Jesucristo. Amén.
- Ahora se reza la oración propia del día.
- Se
rezan tres Padres nuestros, Aves Marías y Gloria Patri, y se pide la gracia que
se desea alcanzar.
Oración para todos los días
¡Oh
gloriosísimo Solano, Patrono, Protector y Padre nuestro, que por Dios fuiste
elegido Apóstol y vaso de elección para derramar las cristalinas aguas de la
doctrina de Jesús entre naciones y gentes de ambos mundos, padeciendo trabajos
indecibles y practicando heroicas virtudes confirmadas con prodigios repetidos;
te rogamos, Padre amantísimo, que pues estás gozando el premio de tus méritos a
la vista y presencia del Altísimo, no olvides a los que vivimos desterrados en
este mundo, alcanzándonos del Señor por los méritos de su pasión y muerte y
dolores de su madre Santísima, como por tu eficaz intercesión, que merezcamos
su amistad y gracia y el perdón de nuestras culpas, con perfecta contrición de
todas, viviendo sin fatigas ni peligros, y adorando nuestras almas de virtudes
para lograr una dichosa muerte. Y si es para gloria de Dios Trino y Uno y bien
de nuestras almas, consigue de su Majestad lo que especialmente pedimos en esta
novena: y si no conviene dirige nuestra voluntad para que sólo quiera lo que
sea tu mayor agrado, como lo esperamos de tu protección para gloria de Dios y
beneficio nuestro y para honor y grandeza de tu merecimiento. Amén.
Acción de gracias
¡Oh
Padre y Patrono mío San Francisco Solano, consuelo de afligidos y alivio de
necesitados! De tu piedad me he valido para alcanzar de su Majestad el favor y
gracia que espero de su divina clemencia; muy alegre voy, aunque no se me haya
concedido, por haberte visitado estos nueve días, pues como fiel cristiano,
creo que habrá sido defectos míos o por no haberme convenido ni ser voluntad de
mi Dios y Señor, con la que me conformo y quedo totalmente resignado; y si algo
se me ha concedido, confieso desde luego que habrá sido por mediar tu
intercesión y patrocinio. Por tanto, reconocido siempre a tu favor, te rindo
las mayores gracias de lo más íntimo de mi alma y corazón, y pues tú, Santo
mío, sabes, más bien que yo, la condición de mi Dios y Señor, suple con tus
palabras mi insuficiencia para dar a Su Divina Majestad los debidos
agradecimientos por mí; que yo ceso y quedo con el deseo de verle y alabarle
contigo eternamente en la gloria. Amén.
Bendita
sea la Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, tres personas
distintas y un solo Dios verdadero. Y bendita también sea la Reina de los
Ángeles María Santísima, Madre de Dios y Señora nuestra, concebida sin pecado
original en el primer instante de su ser natural. Amén.
ORACIONES PROPIAS PARA CADA DÍA
Día primero - Amor de Dios del Santo
El amar
a Dios por Dios
y por
su Inmensa Bondad,
es el
legítimo amor;
que lo demás no es amar.
Consideración
¡Oh
Dios altísimo, mi Señor, mi bien y mi amor! ¿Quién pudiera hacer, que todos te
amaran como te mereces? Siento no haberte amado como debo. Enciende Señor en mi
corazón la llama de tu amor, que no se apague jamás, como lo hiciste con tu
amado siervo S. Francisco Solano, por cuyos méritos y excesivo amor te
suplicamos, dígnate llenar nuestra alma de un amor a Dios ardiente, fino y
constante, para despreciar el mundo y todas sus cosas y lograr amarte
eternamente en la gloria. Amén.
Día segundo - Oración del Santo
Orar
sin intermisión,
conviene
a todo cristiano,
sí ha
de lograr en su mano
los
frutos de la oración.
Consideración
¡Oh
Dios mío, objeto de mis suspiros y única esperanza nuestra! ¿Qué debemos hacer
sino llorar nuestro destierro y clamar de noche y día por el perdón de nuestras
culpas y el remedio de nuestros males? Dígnate, Señor, oír benigno nuestros
clamores y acepta el sacrificio de nuestra voluntad que te entregamos gustosos,
para que la tuya nos guíe, con tal que no nos abandones eternamente, por tanto,
te suplicamos que nos enseñes a pedir sólo aquello que sea de tu mayor servicio
y agrado; lo que esperamos por los méritos de tu siervo San Francisco Solano,
que supo agradarte con su oración fervorosa y enseñarla a todos con especial
gracia; la tuya deseamos para que nuestras súplicas sean meritorias de la vida
eterna. Amén
Día tercero - Amor al prójimo
A tu prójimo
amarás,
aunque
sea tu enemigo;
y bien
también le harás,
sí le
amas como a ti mismo.
Consideración
¡Oh
buen Jesús, mi Redentor y Maestro Soberano, que diste por divisa a todos los
hijos de la Iglesia el nuevo precepto de amor mutuo, para que fuesen conocidos
por tuyos! Te suplicamos rendidos que hagas sean nuestras obras conformes en
todo, a tan Divina Ley, perdonando a nuestros enemigos, amándolos de todo
corazón y haciéndoles mucho bien, como heroicamente lo practicó tu siervo y
nuestro amantísimo Patrono, por cuya intercesión esperamos esta gracia, para
acompañarle en la gloria. Amén.
Día cuarto - Presencia del Santo
Si has
de ser fuete y valiente,
como
enseña la Escritura,
será
muy grande locura
no
estudiar en ser paciente.
Consideración
¡Oh
pacientísimo Jesús! Tus llagas y tormentos nos enseñan a padecer; tu tolerancia
y mansedumbre no nos dejan lugar para la queja. ¡Oh Dios y Señor mío! Haz que
aprendamos de tu paciencia a sufrir los trabajos y males que nos cercan en lucha
continua de la vida humana; bendito seas para siempre de ángeles y hombres,
pues carga con nuestras penas porque tengamos más de aquellas que pueden
tolerar nuestra miseria; por tanto, Señor, te suplicamos por los méritos de tu
siervo pacientísimo Solano, nos des un espíritu robusto para sufrir las
tribulaciones y tu soberana gracia para vencer siempre y llegar al descanso de
la gloria. Amén.
Día quinto - Humildad del Santo
Todo el
que se humilla, baja,
y todo
el que baja, sube;
con la
humildad tendrá gracia
y
subirá hasta las nubes.
Consideración
¡Oh
Señor y Dios Altísimo, de cuya bondad infinita dimana todo lo que es bueno!
¿Cómo podré hablarte siendo polvo y mala tierra? Dame luz, Señor, para conocer
quién eres y quién soy yo; si miro a mi ser sólo encuentro la miseria y la
nada; si contemplo tu ser Divino, veo un Señor que es mi vida, mi fortaleza, mi
Creador y Reparador; y por tanto te pido humildemente, tengas piedad de mí y me
des valor para no caer en culpas, mediante tu gracia, pues sin ella nada podré
resistir de lo que me sugieren las malas inclinaciones. Pero confío, Señor, en
los méritos e intercesión de tu humilde siervo Solano alcanzar este favor y
gracias por gozarte en la Gloria. Amén.
Día sexto- Santa obediencia del Santo
Si no
quieres errar,
procura
ser obediente;
que una
obediencia excelente
te hará
siempre acertar.
Consideración
¡Oh Señor y Dios Altísimo! ¿Qué podremos hacer que sea bueno sin tu asistencia y favor? Nada; porque vivimos en tinieblas, sin ver ni conocer tus caminos y en peligro de perdernos si no nos acompañas. Dirige, Señor, nuestro corazón y voluntad para correr humildes y obedientes el camino de tus mandamientos, levantando nuestro espíritu a tu divina presencia, para ejecutar sólo aquello que sea más conforme a tu Ley; y por los méritos de tu siervo Solano enséñanos a cumplir tu voluntad santísima hasta que llegue la última hora, en la que esperamos tu divina gracia, para verte y gozarte en la gloria. Amén.
Día séptimo - Probreza del Santo
La
Pobreza con paciencia
no es
causa de perecer,
antes
hace merecer
el
cielo y su providencia.
Consideración
¡Oh
Dios Altísimo, Dueño y Señor de nuestras almas! Nada queremos sino a Ti, porque
todo el mundo es vanidad y cuanto hay en él es polvo y tierra. Tú, Señor, eres
solamente la hartura de nuestro corazón; concédenos que no seamos engañados con
los halagos de los bienes terrenales que el mundo atesora, desprendiéndolo todo
por el Cielo y por seguir tus pisadas, las de tu siervo Solano que tantas veces
lo renunció todo mirándolo como cosa despreciable; haz, pues, Señor, que le
imitemos en su grandeza voluntaria, para lograr la herencia de la gloria. Amén.
Día octavo - Penitencia del santo
Hermosura
es la penitencia,
que nos
borra los pecados;
no
pensemos ir al cielo
si no
fueren perdonados.
Consideración
¡Oh
buen Jesús Crucificado por nosotros! ¡Qué retirados vivimos de la Cruz y
penitencia! Nuestro amor propio nos tiene hechos esclavos de nuestras pasiones;
dígnate, Señor, darme una resolución heroica para seguirte por el camino de la
Cruz y mortificación, como la practicó tu gran siervo Solano, por cuyos
merecimientos te suplicamos, rendidos, que alumbres nuestro entendimiento e
inflames nuestra voluntad para mortificar nuestros sentidos y que puedan
revivir gloriosos a tu vista en la Patria Celestial. Amén.
Día noveno - Castidad y gran virtud del Santo
Quien
procura ser muy casto
a los
ángeles parece;
y si
castidad no observa,
es
constante que perece.
Consideración
¡Oh
Dios Altísimo y Purísimo Señor nuestro! Si Tú nos desamparas ¿quién nos podrá
valer? Si Tú no nos ayudas, ¿cómo podré pelear? Dígnate, Señor clementísimo,
mirar nuestra flaqueza y humana fragilidad para librarnos del pecado que nos
combate. Tu divina gracia es el escudo que nos defiende y sin ella nada
podemos; por tanto, con toda humildad te suplicamos que, por los méritos de tu
siervo, el purísimo Solano, nos libres de las ocasiones y peligros en que pueda
caer nuestra alma fortaleciéndonos con tu gracia, para cantar la victoria de tu
siervo en la gloria. Amén.
Impresa
en la Imprenta de Francisco Solís. En Lima, año de 1867.

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