GOZOS A NUESTRA SEÑORA DE MONTSERRAT
Ya que nuestra devoción
en Montserrat os venera:
Conducidnos, gran Señora,
al puerto de salvación.
Aquí estáis arca sagrada,
que sin culpa original,
de la lluvia universal
fuisteis por Dios preservada;
ya que aquí teneis morada
por la divina elección:
Conducidnos, gran Señora,
al puerto de salvación.
Fisón de oro enriquecido
del Paraíso salió,
y su curso dirigió
por un monte dividido;
pues que el vuestro es parecido
y en vos hay mejor Fisón:
Conducidnos, gran Señora,
al puerto de salvación.
Dos veces la peña dura
en Oreb Moisés hirió;
Y vuestra imagen halló
con dos golpes la ternura:
Como al pueblo el agua pura
sois consuelo en la aflicción:
Conducidnos, gran Señora,
al puerto de salvación.
Hallando este manantial
que Dios nos dio por consuelo,
pareció una luz del cielo
con música celestial;
ya que del original sois
el puntual parangón:
Conducidnos, gran Señora,
al puerto de salvación.
Si en un monte Abigaíl
en David supo hallar gracia,
vos aquí con eficacia,
nos alcancéis gracias mil;
acogidos al redil
de la vuestra intercesión:
Conducidnos, gran Señora,
al puerto de salvación.
Rut de un monte en una tierra
cogió espigas con desvelo,
y Vos nos dais pan del cielo
del trigo de vuestra tierra.
Y pues toda gracia encierra
este soberano don:
Conducidnos, gran Señora,
al puerto de salvación.
El poder divino en Vos
hizo una perfecta perla
con tantas gracias, que al verla
complacióse el mismo Dios;
concha escogió para los dos
de ese monte en un rincón:
Conducidnos, gran Señora,
al puerto de salvación.
Sois morena con agrado,
porque el sol os dio de lleno:
¿Qué importa sea moreno
el vuestro rostro agraciado,
si tenéis embelesado
al divino Salomón?
Conducidnos, gran Señora,
al puerto de salvación.
Aquí como cedro estáis
como la palma en Cades,
como en Sion sois ciprés,
rosa que alegría dais,
bálsamo que preserváis
de toda la corrupción:
Conducidnos, gran Señora,
al puerto de salvación.
En ese monte os bendecimos
y del valle en que moramos
ir a la patria anhelamos,
pues que en Egipto vivimos:
con dulce llanto os decimos,
suspirando por Sión:
Conducidnos, gran Señora,
al puerto de salvación.
En ese monte, oh María,
y en sus santos aledaños,
monjes, niños y ermitaños
os alaban noche y día;
entonan con melodía
cánticos de devoción:
Conducidnos, gran Señora,
al puerto de salvación.
Si de Éfeso al templo entrando
San Pedro absortó quedó,
el que en vuestro templo entró
mucho más se está admirando;
al veros a Vos es cuando
se halla en dulce suspensión:
Conducidnos, gran Señora,
al puerto de salvación.
Morenita es, Virgen santa,
esa Imagen singular,
porque de Vos su ejemplar
es bella copia que encanta:
a quien la mira no espanta,
antes mueve a devoción:
Conducidnos, gran Señora,
al puerto de salvación.
Allá en la Cueva escondida
por mucho tiempo tuvisteis
esta Imagen, que quisisteis
fuese hallada y conocida,
para ser dulce acogida
del mortal en su aflicción:
Conducidnos, gran Señora,
al puerto de salvación.
Con angélica armonía
y celestes resplandores
mostrasteis a unos pastores
el lugar donde existía
vuestra Imagen, ¡oh María!,
que nos roba el corazón:
Conducidnos, gran Señora,
al puerto de salvación.
Luego que fue divulgado
un hallazgo tan precioso,
de Manresa presuroso
vino el clero y su Prelado;
y la Imagen que han hallado
llevan a su población:
Conducidnos, gran Señora,
al puerto de salvación.
Mas llegando a este lugar
do la Imagen hoy se venera,
queda inmoble la Señora,
sin que puedan avanzar;
porque aquí queréis fijar
su trono y veneración:
Conducidnos, gran Señora,
al puerto de salvación.
Viendo, pues, que aquí honrada
queríais la Imagen santa,
la piedad luego levanta
Un templo, do es colocada;
y do sois Vos la abogada
de toda nuestra nación:
Conducidnos, gran Señora,
al puerto de salvación.
Este templo majestuoso,
taller de grandes prodigios,
presenta aún vivos vestigios
de aquel culto religioso
que en vuestra Imagen celoso
os dio el orbe en tal rincón:
Conducidnos, gran Señora,
al puerto de salvación.
Con Vos, oh Virgen, fundaron
Loyola la Compañía,
Calasanz la Escuela Pía,
después que ante Vos oraron
Nolasco y Mata llevaron
al cautivo redención:
Conducidnos, gran Señora,
al puerto de salvación.
De esa Imagen la hermosura,
cuando el siglo nono vio,
en ella adalid miró
que con valor y cordura
del África la bravura
derrotara y su ambición:
Conducidnos, gran Señora,
al puerto de salvación.
Si Judit la valerosa
libró su pueblo de muerte,
con vuestra Imagen más fuerte
España lanzó gloriosa
a la Galia que alevosa
incendió vuestra mansión:
Conducidnos, gran Señora,
al puerto de salvación.
A la España atribulada,
a quien Vos en vida honrasteis,
en sus penas no dejasteis
este siglo abandonada:
Pues que esa Imagen sagrada
fue el gran lema de su unión:
Conducidnos, gran Señora,
al puerto de salvación.
Vuestra Imagen Barcelona
quiso hacer su ciudadana,
de quien fue ya su paisana,
según la historia pregona;
mas su trono y su corona
tornáis Vos en este Sion:
Conducidnos, gran Señora,
al puerto de salvación.
Todos cuantos han buscado
en vuestra Imagen favor,
desde el menor al mayor
presto siempre lo han hallado:
y el que en ella os ha invocado
venció toda tentación:
Conducidnos, gran Señora,
al puerto de salvación.
Dos veces en pocos años
vuestra Imagen escondisteis,
mas con ella devolvisteis
la paz que deshace engaños,
y que repara los daños
que sembró la desunión:
Conducidnos, gran Señora,
al puerto de salvación.
De esta Imagen solio augusto
será siempre esta montaña,
en la que toda la España
vendrá a rendirse con gusto;
Mirad Vos su voto justo,
y otorgadle protección:
Conducidnos, gran Señora,
al puerto de salvación.
Del enemigo el ardid
nada podrá en esa torre;
en todo lance se corre
A Vos, torre de David:
todos aquí la decid
con voces del corazón:
Conducidnos, gran Señora,
al puerto de salvación.
Cuando llegue la sazón
de nuestra última hora:
Conducidnos, gran Señora,
al puerto de salvación.
℣. Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios.
℞. Para que seamos dignos de las promesas de Cristo.
ORACIÓN
Concédenos, te suplicamos, Señor, a nosotros tus siervos, gozar de perpetua salud de alma y cuerpo, y por la intercesión gloriosa de la bienaventurada siempre Virgen Santa María, ser libres de las tristezas presentes, y alcanzar la alegría eterna. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
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