domingo, 13 de julio de 2025

ORACIÓN E HIMNO A SANTA LEOCADIA DE ÁVILA, VIRGEN RELIGIOSA.

Oración a nuestro Señor para pedir vocaciones a la vida religiosa

por intercesión de Santa Leocadia de Ávila.

Señor Dios, Padre de toda luz, que llamas a cada persona por su nombre y la invitas a seguirte en caminos diversos según tu sabiduría, hoy te presentamos nuestra súplica con confianza, apoyados en la intercesión de Santa Leocadia, virgen consagrada que te sirvió en la vida monástica con humildad, silencio y fidelidad.

Tú que sembraste en su corazón el deseo de vivir solo para Ti, en pobreza, obediencia y castidad, suscita también en nuestros días nuevas vocaciones a la vida religiosa. Haz que muchos hombres y mujeres escuchen tu voz en lo profundo del alma y tengan el valor de dejarlo todo por el Reino. Que no les detenga el miedo, la comodidad ni el juicio del mundo, sino que respondan con generosidad y alegría, como hizo Santa Leocadia.

Te pedimos especialmente por España, que tantas veces fue tierra fecunda en vocaciones y cuna de comunidades fervientes. Mira con misericordia su presente, tantas veces marcado por la indiferencia y el olvido de Ti. Derrama de nuevo tu Espíritu sobre nuestros jóvenes. Abre sus oídos, toca sus corazones, despierta en ellos la sed de lo eterno, el deseo de entregarse, la pasión por la verdad y el Evangelio.

Haz que florezcan de nuevo los claustros, los noviciados, los monasterios, las comunidades apostólicas. Que la vida consagrada recupere su esplendor de santidad, su vigor evangélico, su belleza profética. Que sea levadura en medio del mundo, signo de lo que ha de venir, testimonio de que Tú eres el único necesario.

Te pedimos también por quienes ya han respondido a tu llamada: consérvalos fieles, renuévalos en el fervor, líbralos del desaliento y haz de sus comunidades espacios vivos de comunión, oración y servicio. Y que aquellos a quienes tú sigues llamando encuentren acogida, discernimiento y valor para decirte que sí.

Amén.

HIMNO (M.J.L.F.)

Virgen de Cristo, lámpara encendida,
Leocadia gloriosa, flor del claustro,
fecunda joya del espíritu visigodo,
silencio vivo de amor consagrado.

Desde tu cuna regia te llamaba
la voz secreta del Esposo eterno;
dejaste honores, sangre y patrimonio
por el tesoro del celeste Reino.

Del santo monte de Benito fuiste
celosa hija, fuerte en la obediencia,
disciplina del alma fue tu gozo,
y el canto oculto, tu mayor herencia.

Tu alma orante en Ávila escondida
subía al Padre en himnos y vigilias;
y en tu morir, la paz fue como un sello
de la total ofrenda de tu vida.

Oh santa virgen, ruega por los tuyos:
por las vocaciones que el Señor aún sueña,
por los que tiemblan ante el don divino,
por los que buscan y aún no se entregan.

Haz que en España crezca la semilla
de corazones puros y entregados;
que vuelva el fuego a los antiguos claustros
y arda la fe donde hoy se ha apagado.

Gloria al Señor, Esposo de las vírgenes,
al Hijo amado, Cristo obediente,
y al Santo Espíritu, dulce Maestro,
por los siglos de los siglos. Amén.


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