GOZOS A SANTA LEOCADIA DE TOLEDO,
VIRGEN Y MÁRTIR
Pues gozas hoy gloria tanta
en la ciudad del Señor:
logremos, Leocadia Santa,
tu protección y favor.
Antes que humildes cantemos
las glorias que te admiramos,
a ti, Leocadia, imploramos
la pureza que en ti vemos.
Y así más gratos serviros
a ti, lirio de candor.
Logremos, Leocadia Santa…
La hermosa Toledo un día
con dicha te vio nacer,
orgullosa de poseer
joya de tan gran valía:
pues jamás logrado había
tesoro de tan gran valor.
Logremos, Leocadia Santa…
Tus padres, que eran cristianos
y de noble descendencia,
tu virtud y tu inocencia
veían, Leocadia, ufanos;
y hasta los mismos paganos
admiraban tu candor.
Logremos, Leocadia Santa…
Maximiano y Diocleciano,
emperadores romanos,
contra los fieles cristianos
enviaron a Daciano,
perseguidor inhumano
por su bárbaro rigor.
Logremos, Leocadia Santa…
A sus ministros mandó
que una lista le formaran,
de los fieles le anotaran
cuando a Toledo llegó;
y cuando te escuchó
deseó verte con ardor.
Logremos, Leocadia Santa…
Al momento que entendiste
que te llamaba Daciano,
con un valor sobrehumano
do estaba te dirigiste;
con gran constancia corriste
a morir por el Señor.
Logremos, Leocadia Santa…
Pasmado el gentil quedó
al contemplar tu belleza
y más viendo tu pureza
que en tu candor descubrió;
y ningún tanto se calmó
entonces de su furor.
Logremos, Leocadia Santa…
Levantose del sitial
y te habló con diferencia
de tu noble descendencia
y tu virtud sin igual;
pero hablándote muy mal
de la fe del Redentor.
Logremos, Leocadia Santa…
Callada tú le escuchaste
y no bien que concluyó
a todo lo que él te habló
con modestia replicaste;
y a los fieles vindicaste
con firmeza y con valor.
Logremos, Leocadia Santa…
Al oír él tus razones
lleno de odio y frenesí
mandó que lejos de sí
te arrojaran los sayones;
con denuestos y baldones
llenándote su rencor.
Logremos, Leocadia Santa…
Luego te mandó apalear
y tus miembros delicados
tenían ya quebrantados
sin que te oyeran quejar;
ni solamente lanzar
un quejido de dolor.
Logremos, Leocadia Santa…
Una vez martirizada
que los verdugos te hubieron
en la cárcel te pusieron
de duros hierros cargada;
y sin duda reservada
a otro martirio peor.
Logremos, Leocadia Santa…
La nueva vino a amargar
más tu cruel situación
de la cruel persecución
que iban pronto a levantar;
esto te vino a afectar
más que tu propio dolor.
Logremos, Leocadia Santa…
Cual flor que del tallo asida
combaten los vendavales,
a este cúmulo de males
tú te sientes abatida;
y que te acorte la vida
pides al Santo Hacedor.
Logremos, Leocadia Santa…
Tener una cruz ansiabas
dentro tu oscura prisión
y alzando tierna oración
con solo el dedo la grabas;
en la piedra, dulces trabas
que te unen con el Señor.
Logremos, Leocadia Santa…
Luego un corto instante oraste
al cielo henchida de amor
y llena de gran fervor
la bendita cruz besaste;
y en el instante expiraste
por un divino favor.
Logremos, Leocadia Santa…
Flor de rara perfección
en nuestra España nacida
siempre a tu patria querida
dispensa tu protección;
hasta que en el alta Sion
gocemos gloria mejor.
Logremos, Leocadia Santa…
Pues tu santidad es tanta
que mueres por el Señor:
logremos, Leocadia Santa,
tu protección y favor.
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