domingo, 8 de diciembre de 2024

GOZOS A SANTA LEOCADIA DE TOLEDO.

 


GOZOS A SANTA LEOCADIA DE TOLEDO, 

VIRGEN Y MÁRTIR

Pues gozas hoy gloria tanta

en la ciudad del Señor:

logremos, Leocadia Santa,

tu protección y favor.


Antes que humildes cantemos

las glorias que te admiramos,

a ti, Leocadia, imploramos

la pureza que en ti vemos.

Y así más gratos serviros

a ti, lirio de candor.

Logremos, Leocadia Santa…


La hermosa Toledo un día

con dicha te vio nacer,

orgullosa de poseer

joya de tan gran valía:

pues jamás logrado había

tesoro de tan gran valor.

Logremos, Leocadia Santa…


Tus padres, que eran cristianos

y de noble descendencia,

tu virtud y tu inocencia

veían, Leocadia, ufanos;

y hasta los mismos paganos

admiraban tu candor.

Logremos, Leocadia Santa…


Maximiano y Diocleciano,

emperadores romanos,

contra los fieles cristianos

enviaron a Daciano,

perseguidor inhumano

por su bárbaro rigor.

Logremos, Leocadia Santa…


A sus ministros mandó

que una lista le formaran,

de los fieles le anotaran

cuando a Toledo llegó;

y cuando te escuchó

deseó verte con ardor.

Logremos, Leocadia Santa…


Al momento que entendiste

que te llamaba Daciano,

con un valor sobrehumano

do estaba te dirigiste;

con gran constancia corriste

a morir por el Señor.

Logremos, Leocadia Santa…


Pasmado el gentil quedó

al contemplar tu belleza

y más viendo tu pureza

que en tu candor descubrió;

y ningún tanto se calmó

entonces de su furor.

Logremos, Leocadia Santa…


Levantose del sitial

y te habló con diferencia

de tu noble descendencia

y tu virtud sin igual;

pero hablándote muy mal

de la fe del Redentor.

Logremos, Leocadia Santa…


Callada tú le escuchaste

y no bien que concluyó

a todo lo que él te habló

con modestia replicaste;

y a los fieles vindicaste

con firmeza y con valor.

Logremos, Leocadia Santa…


Al oír él tus razones

lleno de odio y frenesí

mandó que lejos de sí

te arrojaran los sayones;

con denuestos y baldones 

llenándote su rencor.

Logremos, Leocadia Santa…


Luego te mandó apalear

y tus miembros delicados

tenían ya quebrantados

sin que te oyeran quejar;

ni solamente lanzar

un quejido de dolor.

Logremos, Leocadia Santa…


Una vez martirizada

que los verdugos te hubieron

en la cárcel te pusieron

de duros hierros cargada;

y sin duda reservada

a otro martirio peor.

Logremos, Leocadia Santa…


La nueva vino a amargar

más tu cruel situación

de la cruel persecución

que iban pronto a levantar;

esto te vino a afectar

más que tu propio dolor.

Logremos, Leocadia Santa…


Cual flor que del tallo asida

combaten los vendavales,

a este cúmulo de males

tú te sientes abatida;

y que te acorte la vida

pides al Santo Hacedor.

Logremos, Leocadia Santa…


Tener una cruz ansiabas

dentro tu oscura prisión

y alzando tierna oración

con solo el dedo la grabas;

en la piedra, dulces trabas

que te unen con el Señor.

Logremos, Leocadia Santa…


Luego un corto instante oraste

al cielo henchida de amor

y llena de gran fervor

la bendita cruz besaste;

y en el instante expiraste

por un divino favor.

Logremos, Leocadia Santa…


Flor de rara perfección

en nuestra España nacida

siempre a tu patria querida

dispensa tu protección;

hasta que en el alta Sion

gocemos gloria mejor.

Logremos, Leocadia Santa…


Pues tu santidad es tanta

que mueres por el Señor:

logremos, Leocadia Santa,

tu protección y favor.

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