Novena al glorioso San Isidro
Puesto de rodillas delante de una imagen del santo, con cuanta devoción pueda, se hará la novena como sigue:
Formulario para todos los días
Por la señal de la santa Cruz…
Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero...
Oración primera
Glorioso San Isidro labrador (patrón de Madrid), ejemplar de santidad y virtud: si la súplica que hago a Dios nuestro Señor en esta novena, por medio de tu poderosa intercesión, ha de ser para honra y gloria suya y bien de mi alma, te suplico la consigas de su divina clemencia, resignándome para que en todo se haga su santísima voluntad. Amén.
Aquí se hará la oración propia de cada día.
Después se rezarán tres Padrenuestros, tres Avemarías y tres Glorias.
Oración final
Omnipotente y soberano Señor de cielo y tierra, que exaltas a los humildes dándole tu divina gracia, y abates a los soberbios reprimiendo sus altiveces. Te pido rendidamente, por la humildad prodigiosa y admirable de tu fiel siervo San Isidro, me concedas un vivo conocimiento de mi bajeza, para que pidiendo con humildad y rendimiento, tenga una firme confianza de conseguir lo que fuese de tu divino agrado. Amén.
Aquí se hará la súplica al Santo de lo que se desea alcanzar (por su intercesión) de la Majestad divina.
Oración a la Virgen Santísima
Soberana Reina de los ángeles, Madre de toda pureza: yo te suplico alcances de tu amado Hijo Jesucristo, me dé un aborrecimiento grande de toda impureza, por tus méritos, y de los castísimos consortes San Isidro labrador y Santa María de la Cabeza, para que viviendo puro y casto, consiga alabaros gozando eternamente de vuestra soberana presencia en la Gloria. Amén.
Oraciones para cada día
Día primero
Dios y Señor los pobres de espíritu, los cuales no quieren honras, ni riquezas, ni aun moderadas: suplico, por tu gran siervo San Isidro, a quien concediste un gran desprecio de todas las cosas del mundo, viviendo en el estado de pobre labrador, me concedas, a imitación suya, menosprecio de todas ellas, buscando solamente las riquezas celestiales, y la gracia que pido en esta novena, si ha de ser para honra y gloria vuestra, y bien de mi alma. Amén.
Día segundo
Dios y Señor de los mansos de corazón, que ya no tienen ira, ni aun casi movimiento de ella: suplico, por tu gran siervo San Isidro, a quien concediste una quietud y sosiego celestial, siendo señor de sí mismo en todas sus acciones, me concedas a imitación suya, que yo refrene la ira y soberbia en mis palabras, obras y pensamientos, y la gracia que pido en esta novena, si ha de ser para honra y gloria vuestra, y bien de mi alma. Amén.
Día tercero
Dios y Señor de los que lloran: suplico por tu gran siervo San Isidro, a quien concediste conocer los vanos placeres del mundo, viviendo apartado aun de los lícitos y permitidos, por darse más a la oración y contemplación, llorando los desórdenes mundanos, me concedas a imitación suya, un animoso despego de todos ellos, y llorando mis culpas, logre por este medio gozar de los gustos de la Gloria, y la gracia que pido en esta novena, si ha de ser para honra y gloria vuestra, y bien de mi alma. Amén.
Día cuarto
Dios y Señor de los que han hambre y sed de justicia: suplico por tu gran siervo San Isidro, a quien concediste un deseo fervoroso de hacer en todo lo más agradable a tu divina voluntad, obrando siempre según justicia y razón, me concedas, a imitación suya, que yo gobierne mis acciones con toda rectitud y justicia, haciendo lo que fuese de tu mayor agrado y la gracia que pido en esta novena, si ha de ser para honra y gloria vuestra, y bien de mi alma. Amén.
Día quinto
Dios y Señor de los misericordiosos: suplico, por tu gran siervo San Isidro, a quien concediste una compasión misericordiosa, no solo con los racionales, sino también con los irracionales y brutos, repartiendo entre todos lo que milagrosamente le dabas, me concedas, a imitación suya un corazón caritativo y misericordioso para socorrer las necesidades de mi prójimo y aliviarlo en sus trabajos, así como la gracia que pido en esta novena, si ha de ser para honra y gloria vuestra. Amén.
Día sexto
Dios y Señor de los limpios de corazón: suplico por tu gran siervo San Isidro, a quien concediste un corazón limpio, puro y erecto en sus operaciones, con que te sirvió en castidad y pureza y desvió de toda afición desordenada, me concedas, a imitación suya, una puridad angélica de alma y cuerpo, para que sea mi corazón según el tuyo y digno de la gracia que pido en esta novena si ha de ser para honra y gloria vuestra, y bien de mi alma. Amén.
Día séptimo
Dios y Señor de los pacíficos: suplico, por tu gran siervo San Isidro, a quien concediste una singular paz, y quietud de su alma, no alterándose por los sucesos prósperos o adversos y procurando que todos tuviesen este sosiego y tranquilidad en sus corazones, me concedas, a imitación suya, paz y sosiego en mi alma, para que no inquietándome las prosperidades, o adversidades del mundo, viva tranquilamente en esta vida, y la gracia que pido en esta novena, si ha de ser para honra y gloria vuestra, y bien de mi alma. Amén.
Día octavo
Dios y Señor de los que padecen por la justicia: suplico, por tu gran siervo San Isidro, a quien concediste una constancia magnánima para continuar en la oración y demás ejercicios devotos, no apartándolo de ellos los juicios que contra su proceder santo movía el engañoso celo de los hombres, me concedas a imitación suya, te sirva con una constancia invencible, menospreciando los respetos humanos y no temiendo padecer injustamente por tu amor y la gracia que pido en esta novena si ha de ser para honra y gloria vuestra, y bien de mi alma. Amén.
Día noveno
Dios y Señor de los que fiel y fervorosamente te aman: suplico por tu gran siervo San Isidro, a quien concediste un amor tan grande que por él mereció llevarse en el Cielo el justo premio por bienaventurado en la tierra, me concedas a imitación suya practicar todas las virtudes para que logrando yo por ellas la divina gracia en la tierra, merezca ser bienaventurado en el Cielo y la gracia que pido en esta novena si ha de ser para honra y gloria vuestra, y bien de mi alma. Amén.
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