NOVENA A LA GLORIOSA VIRGEN Y MÁRTIR SANTA OROSIA,
INSIGNE PATRONA DE LAS MONTAÑAS DE JACA
Advertencias para que esta novena se haga con perfección
En cualquier tiempo del año que fuere menos gravoso para las dependencias y ocupaciones de cada uno, se podrá hacer esta Novena.
Ítem: Se ha de Confesar y Comulgar en el primer día de la Novena, y con esta prevención se proseguirá en los demás días del Novenario, con gran confianza en Dios nuestro Señor, que concederá por los méritos de la Ínclita Virgen y Mártir Santa Orosia, todo lo que se le pidiere para su bien, y para mayor gloria de su Majestad Soberana.
Demás de esto, si la devoción de los Devotos que la hicieren, quisieren agregar otros ejercicios, como ayunos, limosas, humildad y mortificación, lo podrán hacer.
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Puesto de rodillas el que hiciera la Novena delante de la Imagen de la Santa, hará el Acto de Contrición siguiente:
Por la señal ✠
de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos,
líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y
del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
Acto de contrición
Dulcísimo Jesús mío, por ser quien eres bondad infinita, me pesa en el alma una y mil veces de haberte ofendido, y propongo, Señor, firmísimamente con vuestra Divina gracia, antes morir que pecar, y espero en ti, Padre clementísimo, que me has de perdonar, y darme gracia para servirte, por tu infinita misericordia. Amén.
Señor, pequé, ten misericordia de mí.
- Se
rezarán tres Padres nuestros y tres Ave Marías.
Oración para el primer día
Santísima Reina, Virgen y Mártir Santa Orosia,
en tus manos pongo mi corazón, ofreciéndolo a nuestro Señor contrito y
humillado. Y pues aun en esta vida mortal, alcanzaste el privilegio de ángel en
la pureza de Alma y Cuerpo: humildemente te suplico me alcances de Dios nuestro
Señor el precioso don de la pureza en Alma y cuerpo, y la gracia particular que
te pido en esta Novena, a mayor honra y gloria tuya. Amén.
Gozos a la gloriosa virgen y mártir Santa Orosia
En fervorosa oración
sus mayores intereses,
Orosia, los montañeses
fían de tu protección.
De padres santos naciste
en Bohemia, regia casa,
que al Cielo, en tan firme basa,
el origen le debiste;
no hay nobleza, si no asiste
de la virtud el blasón.
Dicen, que a casar venías
con un héroe esclarecido,
mas tu corazón herido
de otras flechas le traías;
en amor de Cristo ardías
desde Bohemia a Aragón.
A la espada del tirano
ofreciste tu garganta,
que la muerte no te espanta,
dándole a Jesús la mano;
en consorcio soberano
de la más Divina unión.
Los Ángeles colocaron
tu cuerpo en la sepultura,
que del monte en la espesura
de Yebra te fabricaron;
y nuestra dicha ocultaron
hasta mejor ocasión.
Mas viendo el Cielo el valor
de tesoro tan precioso,
por modo maravilloso
se le descubrió a un pastor;
trocando en gozo el dolor
de nuestra triste aflicción.
Dejó en Yebra la cabeza,
y con paso acelerado
a Jaca el cuerpo sagrado
le llevaba con presteza,
a dar a tanta grandeza
decente, y rico panteón.
Luego que el término pisa
joya tan nunca esperada,
hubo aviso de su entrada
con milagrosa divisa,
de las campanas, que aprisa
por sí solas hacen son.
De tu virtud poderosa
los prodigios son tan ciertos,
como dar vida a dos muertos,
y a un ciego la vista hermosa;
al del carro, rara cosa,
le dejaste sin lesión.
Del contagio pestilente
y una seca general,
libres de todo este mal
salimos gloriosamente;
solo con llevar presente
tu cabeza en procesión.
Cuando todos afligidos
se veían de la langosta,
que sus mieses les agosta,
a tu reliquia acogidos
los de Yebra, defendidos
fueron con tu intercesión.
En los años que perece
el pueblo, por no llover,
no desmayamos, al ver
lo que en tu fuente acontece;
pues la balsa luego crece
en copioso borbollón.
Y cuando el Cielo enojado
arroja rayos y truenos,
de que tiemblan aun los buenos,
también nos hemos librado
solo con haber nombrado
tu nombre con devoción.
Mas que mucho que en cristales
logremos tan alto fin,
si tu cabeza en carmín
desata rojos raudales,
al cortar los no vitales
cabellos de devoción.
Mártir, virgen y princesa,
atiende a nuestros fervores,
y no cesen los favores
en quien de amarte no cesa;
que a tu virtud, y belleza
damos nuestro corazón.
En fervorosa oración
sus mayores intereses,
Orosia, los montañeses
fían de tu protección.
℣. Ruega por nosotros, bienaventurada Santa Orosia.
℟. Para que seamos dignos de las
promesas de Cristo.
Oración
Oh Dios, que adornaste el cuerpo de la Beatísima Virgen y gloriosa mártir Santa Orosia con abundancia de virtudes y numerosos milagros, concédenos a tus siervos que, por sus méritos e intercesión, alcancemos el perdón de nuestros pecados y lleguemos felizmente a la gloria eterna. Por Cristo, nuestro Señor. Amén.
Estos
Gozos, y memoria se dirán para finalizar cada día.
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Oración para el segundo día
Gloriosa reina, virgen y mártir Santa Orosia,
a quien Dios nuestro Señor concedió el privilegio de Arcángel, pues si a los
Arcángeles encomienda su Divina Majestad los negocios gravísimos de su Gloria y
de la utilidad de los hombres; a ti te hizo embajadora fidelísima de nuestra
cristiana libertad en la opresión de los Moros, para gloria tuya y bien de
nuestras almas. Suplícote me concedas, que yo mire en todas mis obras por la
mayor honra y gloria de mi Dios y salvación de mi alma. Y también te ruego me
alcances de nuestro Señor la gracia especial que deseo conseguir en esta
Novena, a mayor honra y gloria tuya. Amén.
Oración para el tercer día
Ilustrísima reina, virgen y mártir Santa
Orosia, que por Divino privilegio participaste el oficio de los Espíritus
Angélicos que se llaman Tronos, siendo tu limpio corazón Trono gustosísimo para
descansar en él tu Dios y Señor, despreciando todas las cosas del Mundo:
Suplícote me concedas, que yo desprecie todas las cosas de la tierra por la
estimación de mi Criador, para que mi corazón sea trono en que descanse su
Divina Majestad. Esto te suplico me alcances para bien de mi alma, y la gracia
que te pido en esta Novena, a mayor honra y gloria de tu Santo Nombre. Amén.
Oración para el cuarto día
Beatísima reina, virgen y mártir Santa Orosia,
que por Divino favor participaste el privilegio de los Espíritus Angélicos
llamados Dominaciones, a cuya imitacion, siendo Superior a muchos, te sujetabas
con rendida obediencia a todos tus Superiores, reconociendo en ellos a la
Majestad del Señor, y ejecutando con pronto ánimo sus mandatos. Suplícote me
alcances de la Divina Majestad una pronta y perfecta obediencia a todos mis
Superiores, y que con humilde corazón me sujete a toda humana criatura por amor
de mi Dios, dominando mis pasiones, afectos y apetitos desordenados, y
venciendo a los enemigos de mi alma. Esto, y la petición que hago en esta
Novena, fío me alcanzarás, a mayor honra y gloria de tu Santo Nombre. Amén.
Oración para el quinto día
Insignísima reina, virgen y mártir Santa
Orosia, que por la Divina Misericordia te fueron también concedidos los
privilegios de los Espíritus Celestiales que se llaman Principados, pues no solamente
por ti misma, sino también por los demás Santos de tu comitiva favoreciste al
mundo, y especialmente a todos los Reinos de España, instruyendo y enseñando
con tus santas palabras y gloriosos ejemplos de paciencia a innumerables almas:
Suplícote me alcances de Dios nuestro Señor el santo celo de la honra de su
Majestad que ardía en tu corazón, para conseguir el espíritu principal y
dominio sobre mis pasiones desordenadas, que me embarazan infinitos bienes, y
también me alcances el favor singular que pido en esta Novena, a mayor honra y
gloria tuya. Amén.
Oración para el sexto día
Invictísima reina, virgen y mártir Santa
Orosia, que por Divino favor participaste el oficio de los Espíritus Angélicos
llamados Potestades, que tienen especial poder y potestad para enfrenar los demonios:
te suplico humildemente reprimas los enemigos de mi Alma, para que nunca me
venzan a cometer ofensas contra mi Dios y Señor, y alcances de su Divina
Majestad gracia para vencer todas las tentaciones del demonio, y también
la gracia particular que te pido en esta Novena, para tu mayor honra y gloria.
Amén.
Oración para el séptimo día
Liberalísima reina, virgen y mártir
Santa Orosia, que participaste el privilegio de los Ángeles llamados Virtudes,
pues hiciste tantos y tan grandes prodigios y milagros, sin buscar jamás en
ellos tu gloria propia sino la mayor honra del Altísimo, que te hizo
instrumento de su Divina Omnipotencia: Suplícote me alcances una profundísima
humildad de corazón, y un intenso amor de mi Dios, para que en todas mis obras resplandezca
la poderosa virtud de la divina gracia, y yo no busque en ellas mi estimación
propia sino la mayor gloria de su Majestad Santísima, y también me alcances el
especial favor que deseo conseguir en esta Novena, a mayor honra y gloria tuya.
Amén.
Oración para el octavo día
Bengnísima reina, virgen y mártir Santa Orosia,
que por Divino privilegio participaste la excelencia de los Querubines
adornados de perfecta sabiduría: Suplícote me alcances de Dios nuestro Señor el
precioso don de la sabiduría del Cielo y la ciencia de los Santos, para que yo
sepa conocer y distinguir el bien y el mal, y lo que más me conviene para mi
salvación. Y también me alcances la gracia particular que te pido en esta
Novena, para la mayor honra y gloria de tu Santo Nombre, y bien de mi alma.
Amén.
Oración para el noveno día
Amabilísima reina, virgen y mártir Santa
Orosia, que participaste la excelencia de los Serafines en el amor Divino,
abrasándose tu limpio corazón en perfectísima Caridad de Dios y del prójimo:
Suplícote me alcances de tu fidelísimo Esposo Jesucristo un amor ardiente a su
Majestad Soberana, para que yo le ame sobre todas las cosas y venza todas las dificultades
que se me ofrecieren en su Santo servicio, y exponga mi vida para el mayor bien
de las almas con el amor perfectamente regalado que Dios quiere de mí. Y
asimismo te ruego me alcances la gracia y favor especial que te pido en esta
Santa Novena, a mayor honra y gloria de tu nombre. Amén.
Novena compuesta por un devoto de Santa Orosia y publicada en Sevilla en el
año 1737 por José Antonio de Hermosilla, con la debida autorización
eclesiástica otorgada por el canónigo doctor don Antonio Fernández Raxo,
provisor y vicario general del Arzobispado de Sevilla, así como por el
licenciado Jerónimo Antonio de Barreda y Yebra, inquisidor de Sevilla y juez
encargado de las imprentas.

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