Conmemoración de San Emeterio y San Celedonio
San Emeterio y San Celedonio fueron soldados romanos destinados en Hispania, probablemente en la ciudad de Calagurris (hoy Calahorra), durante las persecuciones contra los cristianos a finales del siglo III. Convertidos a la fe en Cristo, confesaron públicamente su condición de cristianos, renunciando a los honores militares antes que negar al Señor. Por su firmeza fueron encarcelados, torturados y finalmente decapitados, alcanzando la palma del martirio. Su sangre selló su fidelidad, y su memoria fue venerada desde antiguo en la Iglesia hispana, especialmente en tierras del norte. Son ejemplo de valentía, constancia y amor inquebrantable a Cristo.
Acto de contrición
Señor Dios todopoderoso, ante el ejemplo luminoso de tus mártires San Emeterio y San Celedonio, reconocemos nuestra tibieza y nuestras faltas. Muchas veces hemos callado cuando debimos confesar tu Nombre; hemos preferido la comodidad antes que la fidelidad; hemos buscado el aplauso del mundo más que tu voluntad. Perdónanos, Señor, por nuestras cobardías, por nuestras omisiones y por nuestras infidelidades. Danos un corazón contrito y humillado, y renueva en nosotros la gracia de vivir y morir en tu amistad. Amén.
Oración a Dios por intercesión de los Santos Mártires
Oh Dios, fortaleza de los que en Ti esperan, que concediste a San Emeterio y San Celedonio la gracia de perseverar firmes en la fe hasta derramar su sangre por Cristo, concédenos por su intercesión la valentía de confesar tu Nombre en medio de las dificultades, la constancia en la prueba y la fidelidad en lo pequeño y en lo grande. Que, siguiendo su ejemplo, sepamos anteponer tu amor a cualquier bien terreno y vivir como verdaderos discípulos tuyos. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
Invocaciones al Espíritu Santo
I
Ven, Espíritu Santo, y enciende en nosotros el fuego de la fe viva que resplandeció en San Emeterio y San Celedonio, para que jamás nos avergoncemos de Cristo.
II
Ven, Espíritu Santo, e infunde en nosotros la fortaleza que sostuvo a tus mártires en medio del sufrimiento y la persecución, para que permanezcamos firmes en toda adversidad.
III
Ven, Espíritu Santo, y danos la pureza de intención y la rectitud de corazón que adornaron a estos santos soldados de Cristo.
IV
Ven, Espíritu Santo, y concédenos el don de la perseverancia final, para que, como ellos, permanezcamos fieles hasta el último aliento.
V
Ven, Espíritu Santo, y haz que nuestras vidas reflejen las virtudes heroicas de San Emeterio y San Celedonio: valentía, fidelidad y amor ardiente a Jesucristo.
Responsorio en honor de los Santos
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Soldados valientes, no temieron la espada,pues llevaban en el corazón la cruz del Señor.
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Ni amenazas ni tormentos quebraron su fe,porque su esperanza estaba anclada en Cristo.
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Derramaron su sangre como ofrenda pura,y su sacrificio fue semilla de nuevos cristianos.
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Su memoria es luz para la Iglesia peregrina,y su ejemplo fortalece a los débiles.
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Oh mártires gloriosos, interceded por nosotros,para que perseveremos en la verdad hasta el fin.
Oración final a San Emeterio y San Celedonio
Oh gloriosos mártires San Emeterio y San Celedonio, soldados de Cristo y testigos intrépidos de su verdad, mirad con bondad a quienes acudimos a vuestra intercesión. Vosotros que preferisteis perder la vida antes que traicionar vuestra fe, alcanzadnos la gracia de una fidelidad sin fisuras, de una esperanza firme en las pruebas y de una caridad ardiente que transforme nuestras obras.
Proteged a nuestras familias, fortaleced a los jóvenes en medio de un mundo que a menudo desprecia el Evangelio, sostened a los perseguidos por causa de la justicia y obtened para nosotros la gracia de no apartarnos jamás del amor de Cristo. Que vuestro ejemplo nos anime a vivir con coherencia, valentía y alegría cristiana, hasta alcanzar un día la corona eterna. Amén.
Oración a la Santísima Virgen
Oh María, Reina de los Mártires y Madre fiel al pie de la Cruz, acompáñanos en nuestro camino de fe. Enséñanos a amar a tu Hijo como lo amaron San Emeterio y San Celedonio, y sostennos con tu intercesión maternal para que jamás desfallezcamos. Amén.

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